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Lunes, 1 de mayo de 2006
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TAU CERÁMICA
El TAU se reconcilia consigo mismo y acaba tercero
El Baskonia abandona Praga'06 con una sonrisa al someter con total justicia al Barcelona Scola jugó a pesar del ataque sufrido por su padre el día anterior
El TAU se reconcilia consigo mismo y acaba tercero
BIEN. Ukic, que completó una buena actuación, bota con la izquierda para superar la defensa de Thornton. / FOTOS: IGOR AIZPURU, ENVIADO ESPECIAL
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Se habían amontonado demasiados condicionantes negativos en las horas previas. El bajonazo anímico por la dolorosa derrota en la semifinal, la orfandad de su volcán defensivo, el susto sufrido por el padre de Luis Scola, internado en un hospital checo la noche del sábado al sufrir un fuerte dolor en el pecho... Praga'06 había mutado a pesadilla. El deseo por subirse cuanto antes al avión hacia Vitoria se había generalizado. Pues a esa atmósfera tóxica se sobrepuso el TAU Cerámica. Digno, meritorio incluso, para sellar con una alegría su presencia en la reunión más selecta. Cabeza alta antes del fundido final.

Otro quizá se hubiera dejado llevar en ese tormento que implica aparecer por el partido por el tercer y cuarto puesto. En un pabellón semivacío, que rumiaba el posterior acto estrella, el Baskonia atinó con el resorte adecuado. Tiró de casta. Una loable actitud dado lo espinoso de la situación. Al menos, esa explosión de amor propio le reportará un premio menor; será cabeza de serie en el sorteo de la próxima edición. Pero, ante todo, le permite sellar con decoro su estancia en la segunda 'Final Four' de su ya grandiosa historia.

Y quién sabe si también recuperar a un integrante que parecía perdido para la causa. Porque de esa niebla inicial surgió Predrag Drobnjak. Liberado de presión por la ausencia de Splitter, el balcánico se reivindicó. Aportó unas gotas de esperanza con su mejor actuación en muchos meses. Ahora queda por ver si será capaz de estirarla en el tiempo. Su técnico, Velimir Perasovic, así lo solicitó en su conferencia posterior. «Le vamos a necesitar», convino.

Plus de compromiso

Así traspasó su tristeza al Barça, que lleva camino de acumular un récord negativo insuperable en la 'Final Four'. Un título en nueve apariciones es la nefasta marca 'culé' a pesar de los cambios de jugadores, entrenadores y directivos. Ese cambio de impresiones tuvo lugar en un encuentro sin demasiada chicha, como corresponde a este tipo de citas.

Lo consiguió con Luis Scola en cancha. El capitán, que ayer cumplía 26 años, solicitó ser parte activada una vez conocido que su padre no corría peligro. Aunque todavía deberá continuar en observación un periodo aún por determinar. Ese plus de compromiso, eso sí, contagió al resto del equipo, que se tomó la rasposa contienda con una actitud mucho más profesional que su adversario.

Esa diferente intensidad pronto quedó reflejada en el luminoso del majestuoso Sazka Arena. Hansen -uno de esos jugadores que nunca se rinde- fue el primero en animar lo que apuntaba a funeral (12-16, minuto 7).

Más centrado en defensa y con la paciencia suficiente para mover el balón con celeridad a la caza de la posición más benigna, el plantel vitoriano siguió marcando el ritmo. Primero de modo tímido. A continuación, con cierta autoridad (25-36, a cinco minutos del intermedio).

La llamada al orden de un airado Ivanovic azuzó el Barça, que se colocó tras la nuca baskonista. Sólo que el TAU siempre encontró réplica a cada uno de sus arreones. Ya fuera de la mano de Hansen, Drobnjak o Erdogan.

Fajador

A base de latigazos, la formación 'culé' ofició la remontada en el tercer cuarto. Lanzado por sus exteriores, rubricó un parcial de 19-3 que le sitúo de nuevo en el primer plano del encuentro(60-58, minuto 29) tras una eternidad en penumbra.

La esperanza sin embargo le duró un suspiro. Lo que tardaron en encadenar un par de acciones personales Ukic y Scola, que empezó de cuerpo presente y terminó acercándose a su nivel habitual. Siempre alentado por la afición baskonista -que mereció otra vez una nota de diez- acertó con la tecla adecuada para conservar una cómoda distancia de protección y despedirse de la edcición Praga'06 con una sonrisa más que merecida.

d.gonzalez@diario-elcorreo.com



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