Arnaldo Otegi enumeró ayer algunas de las «bases sólidas» que para la izquierda abertzale sostienen el proceso abierto tras la declaración de alto el fuego de ETA. Durante el homenaje celebrado en Deba al recientemente fallecido ex dirigente de Batasuna Jokin Gorostidi -un acto de marcado contenido emocional en el que muchos de los congregados no pudieron reprimir las lágrimas-, el portavoz de la formación ilegalizada pronunció un discurso de 'consumo interno' en el que aseguró que el «problema» que tienen los gobiernos español y francés «con Euskal Herria» no se solucionará con «represión», sino con una «salida democrática». Y, en este contexto, valoró la «defensa de la autodeterminación y de los presos políticos» como piezas básicas para «ganar» un proceso que «está abriendo la puerta a la independencia».
El acto celebrado en la localidad guipuzcoana sirvió para que la izquierda abertzale ofreciese una imagen de unión absoluta sin fisuras. La lista de dirigentes presentes en el homenaje a Gorostidi fue extensa. Arnaldo Otegi, Joseba Permach, Pernando Barrena, Jone Goirizelaia, Juan Joxe Petrikorena, Rufi Etxeberria o Juan María Olano se entremezclaban con 'históricos' como Tasio Erkizia, Juan María Olarra, Xabier Alegría o José Luis Elkoro, que subió al escenario para rendir homenaje al ex miembro de la mesa nacional fallecido. Junto a ellos, otras dos personas relevantes dentro de la izquierda abertzale: el secretario general de LAB, Rafa Díez Usabiaga, y el abogado Iñigo Iruin.
Pero fue Otegi el único que lanzó un mensaje político, que entremezcló con continuas alabanzas al homenajeado. Ante los cientos de personas que abarrotaban la Plaza del Ayuntamiento -plagada de ikurriñas con crespones negros- afirmó que la muerte por infarto de Gorostidi coincide con la de Bobby Sands, dirigente del IRA que falleció hace 25 años tras 66 días de huelga de hambre. Delante de un cartel en el que podía leerse en euskera 'La lucha de Euskal Herria sigue, Jokin, adiós y honor', Otegi destacó, asimismo, que durante el franquismo hubo gente que optó por responder «con las armas en la mano, una decisión correcta, pero unos pocos tomaron una decisión más firme, que fue ofrecer un proyecto nacional de izquierda estratégico para este pueblo», en alusión al propio Gorostidi.
«Lucha dura»
A partir de ahí, el líder de Batasuna reconoció que ahora se está a las puertas de «un escenario democrático»; una «lucha que va a ser dura y lo vamos a pagar». Sin embargo, también aseguró a sus bases que «este pueblo va a ganar» y «decidir libremente su destino». En este sentido, recalcó la necesidad de unas «bases sólidas» y aclaró que mientras algunos las buscan «en Madrid o París», la izquierda abertzale «os mira a vosotros, al pueblo». Otegi insistió en que estas «bases» están en «Euskal Herria, en la defensa de los presos políticos, en la defensa de la autodeterminación».
Asimismo, resaltó que «los estados español y francés no tienen ningún problema ni con Otegi, ni con la mesa nacional, ni con Batasuna», sino con «Euskal Herria y con una mayoría de la sociedad vasca»; un conflicto que no se puede solucionar «con represión, sino con una salida democrática».
Otegi, empleando terminología de 'mus', afirmó que algunos quieren llevar a la izquierda abertzale a «jugar a pequeña», pero que ellos van a «jugar a grande para ganar» con un «proyecto estratégico» que es la «independencia y el socialismo». El acto terminó con Otegi cantando la 'Internacional' y el 'Eusko Gudariak' de la mano de la viuda de Jokin Gorostidi, Itziar Aizpurua, que abrazaba la urna con las cenizas de su marido.