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EL MOSAICO
Ainhoa Fernández, de Vitoria, comparte las quejas formuladas hace unos días por los comerciantes del pasaje de Postas, en la capital alavesa. «Sus protestas a causa de los orines y la suciedad que presenta la zona, sobre todo los fines de semana, son evidentes. Atravesar el pasaje los domingos por la mañana resultaba una experiencia totalmente inolvidable. ¿Por qué la gente es tan cochina? ¿Por qué se toleran este tipo de comportamientos incívicos? ¿Se tomará alguna medida? En fin, supongo que son preguntas sin respuesta...».
A.L.P. tiene nombre. Y apellidos. Pero también miedo a hacerlos públicos. A sus 38 años, es «una mujer maltratada» que escribe a enlaCe buscando una respuesta. «Por suerte, al fin, me atreví a denunciarlo cuando me dio la última paliza que casi me mata». Pero su calvario no ha terminado. «Soy minusválida y, aunque trabajo, el sueldo no me llega para mantener una casa. Y encima, él está en la calle con una multa de doscientos euros por casi matarme. ¿Es justo?». Ésa es la pregunta. Ojalá alguien se la conteste.
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