Los residentes de Zabalgana se ven obligados a hacer una singular peregrinación diaria. «Es muy cachondo verlo, sobre todo los domingos. Como no hay tien
das, todos vamos a la misma hora a Ariznabarra a comprar el pan y el periódico», explica Pilar Ciriano, que vive en el corazón del barrio. La razón es que el nuevo distrito carece de todo tipo de servicios. Ni bar, ni tienda, ni cajeros. Sólo hay un establecimiento abierto: una guardería privada emplazada en la Avenida de las Naciones Unidas. Por lo demás, todo son lonjas vacías.
Aunque no por mucho tiempo. El Ayuntamiento de Vitoria estudia la petición de varias licencias para abrir diversos locales enfocados a atender la emergente demanda. Se han dirigido a él tres entidades de ahorro -Caja Vital, Caja Laboral e Ipar Kutxa-, tres bares -uno de ellos ya está en obras en la Avenida de la Ilustración-, tres panaderías, dos peluquerías, una tienda de moda infantil y lencería y un estudio de arquitectura. A todos ellos habrá que sumar la construcción del centro comercial que la firma Leclerc levanta desde el año pasado en la calle Mahatma Gandhi.
Buzones metálicos
Por tanto, Zabalgana irá tomando forma de barrio en los próximos meses. Eso incluirá la puesta en marcha de la recogida neumática de basuras, un sistema que se activará «en el plazo de un mes», según los portavoces municipales. De hecho, la empresa que explota el servicio ya realizó las primeras pruebas de funcionamiento la semana pasada. Así, los camiones de Cespa dejarán de pasar por la noche para recoger las bolsas de residuos que los vecinos dejan ahora en las aceras.
En cuanto a la oferta educativa, el Ayuntamiento reformará en breve una lonja ubicada en el Paseo de la Cruz Roja para convertirla en una escuela infantil de 43 plazas.
Por su parte, el Gobierno vasco tiene previsto construir dos colegios en el distrito. Mientras están en obras, reabrirá en septiembre de 2007 el centro escolar Cándido Ruiz de Garibay de Zaramaga para llevar a los primeros niños de Zabalgana, como adelantó EL CORREO.