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Jueves, 27 de abril de 2006
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TAU DÍA
FINAL FOUR
El TAU busca venganza ante su verdugo de la temporada pasada
Doce meses después de aquel duro revés, llega una nueva Final a Cuatro con una semifinal en la que se miden los dos finalistas de 2005
El TAU busca venganza ante su verdugo de la temporada pasada
El entrenador del TAU, Velimir Perasovi, el jugador argentino Luis Scola, el técnico del Maccabi Tel Aviv, Pini Gershon y el jugador Anthony Parker posan junto al trofeo que levantará el campeón de la Euroliga. /Efe
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El TAU Cerámica rozó la gloria hace un año, pero sólo un elegido tiene derecho cada temporada a gozarla y el Maccabi fue el escogido cuando ya sólo quedaban dos candidatos. Al equipo vitoriano se le presenta ahora la posibilidad de cobrarse venganza.
Tan sólo doce meses después de aquel duro revés, llega una nueva Final a Cuatro con una semifinal en los que se miden, son los dos protagonistas de la final de 2005.
TAU y Maccabi han cambiado algo, pero no mucho, los dos han perdido piezas clave pero han mantenido el equilibrio y tanto uno como otro cuentan con armas capaces de decidir el partido.
El principal recurso del conjunto de Vitoria es la capacidad de jugar bajo presión de que ha hecho gala, gracias en buena parte a la experiencia de sus dos argentinos, Pablo Prigioni y Luis Scola. Ese argumento fue suficiente para la conquista de la Copa del Rey esta temporada y también para superar el cruce de cuartos de la Euroliga con el Panathinaikos, pero quizá en la Final Four sea necesario algo más y ese plus esperado es la explosión definitiva de un jugador con potencial NBA como es el brasileño Tiago Splitter.
La gloria vuelve a estar ahora al alcance de la mano del TAU, con su segunda Final a Cuatro consecutiva, aunque enfrente tendrá a su verdugo de hace un año.
El rival
El Maccabi Tel Aviv quiere hacer historia en Praga con el que sería su tercer título en tres años y, para conseguirlo, presenta credenciales del tipo de la experiencia de su técnico, Pinhas Gershon, o del concurso del Jugador Más Valioso (MVP) de la pasada temporada, el estadounidense Anthony Parker.
Parker es el jugador con mayor capacidad de desequilibrio en esta Final Four y ya se lo demostró al TAU hace un año, pero entonces también estaba en el bando israelí Sarunas Jasikevicius, que fue quien decantó la balanza en el momento clave.
Si el alero estadounidense fue el mejor hasta llegar a Moscú, Jasikevicius asumió el liderazgo en la final para darle al Maccabi su segundo título consecutivo, tercero seguido en su caso tras el que obtuvo en el 2003 con el Barcelona.
El perímetro israelí se completa con el base Willie Solomon, el relevo del lituano, y dos piezas para la posición de escolta que reparten sus minutos: Derrick Sharp y Tal Burstein. Los recursos bajo aros del Maccabi tampoco son desdeñables, con los ex ACB Maceo Baston y Jamie Arnold secundados como cinco por el croata Nikola Vujcic.
Las filas del Baskonia
Ante estas armas, el TAU deberá echar mano de todos sus recursos, así, al dúo argentino y al del brasileño Splitter se debería sumar alguno más, quizá el de un Predrag Drobnjak desaparecido hasta el momento pese a tratarse del gran fichaje de la temporada. Del resto de incorporaciones vitorianas, tan sólo la de Serkan Erdogan satisface las expectativas, ya que Roko Ukic está lejos de suplir con plenas garantías a José Manuel Calderón.
El Tau, pese al cambio de imagen experimentado con la llegada de Perasovic, todavía añora demasiado a Calderón y a Arvydas Macijauskas, pero daría por superado el trauma que provocó la marcha de ambos a la NBA con el título europeo que se le escapó con ambos en sus filas.



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