Tres explosiones prácticamente simultáneas se cobraron ayer la vida de al menos treinta personas en el balneario egipcio de Dahab, en la costa del mar Rojo, y causaron heridas a por los menos 150 personas, según fuentes médicas.
Las explosiones se oyeron en toda la zona a las 7.15 horas de la tarde y afectaron al hotel Al-Jalig, a un restaurante y al bazar de la ciudad, coincidiendo con unas de las fechas de mayor turismo en el interior de Egipto, puesto que estos días son vacaciones en el país.
Las autoridades indicaron que las explosiones se produjeron inmediatamente después de la puesta de sol, cuando los turistas ya han abandonado las paradisíacas playas de Dahab, regresan a los hoteles, ocupan los restaurantes o se pasean por el gran bazar.
También señalaron que la ciudad es poco frecuentado por los egipcios, siendo normalmente los turistas del centro y norte de Europa quienes acuden a disfrutar del sol y el submarinismo en su atractiva costa de corales y pasan en Dahab una o dos semanas de descanso.
Las explosiones sembraron el pánico entre los turistas. Muchos de ellos corrieron hasta las afuerras de la ciudad ante el temor de que se produjeran nuevos atentados. Tres columnas de humo negro se alzaron al cielo desde los tres objetivos de los terroristas.
En medio de la confusión inicial, y aunque no pudieron confirmarlo, las autoridades señalaron que, al parecer, ninguno de los tres ataques fueron causados por suicidas, sino que los terroristas colocaron las bombas y huyeron antes de las explosiones.
Un empleado sanitario que coordinaba el servicio de ambulancias señaló que muchos de los muertos parecían extranjeros, aunque anoche se desconocía aún su nacionalidad. A Dahab también acuden turistas israelíes, si bien las autoridades hebreas manifestaron que no tenían constancia de que entre las víctimas hubiera judíos.
Algunos testigos manifestaron que en las zonas de las explosiones se veían restos humanos. Numerosas personas abandonaron Dahab por carretera pero la Policía realizó un estricto control de cada una de las personas que intentaban salir del balneario.
«Vimos muchos muertos. La gente gritaba y los heridos eran trasladados a los hospitales. Los egipcios han acudido a donar sangre. Hay cuerpos despedazados por todas partes y la Policía ha tomado la zona», dijo el empleado egipcio de una cafetería muy próxima al lugar de uno de los atentados
La localidad de Dahab se halla a mitad de camino entre Taba y Sharm al-Sheij, en pleno golfo de Aqaba, y es muy frecuentada por turistas norte y centroeuropeos, y en menor medida por españoles e italianos.
La principal atracción de Dahab es el Agujero Azul, un lugar paradisíaco hasta el que viajan submarinistas de todo el mundo. El paraje es con todo un lugar muy peligroso, incluso para buceadores experimentados, y con frecuencia se cobra la vida de quienes se atreven a escudriñar sus secretos.
Este no es el primer atentado que sufren los lugares más turísticos de la península del Sinaí en los últimos tiempos. Los ataques se orientan contra el Gobierno del presidente, Hosni Mubarak, a quienes los fundamentalistas consideran un político corrupto que oprime la religión y es considerado «enemigo de Dios».
Generalmente este tipo de acciones las cometen organizaciones mafiosas, dedicadas en especial al tráfico de drogas, actividad muy frecuente en el Sinaí y que llevan a cabo algunas tribus beduinas conocedoras a fondo del terreno y capacitadas para burlar la vigilancia policial.
Los beduinos, en general, actúan por encargo de grupos terroristas islámicos, asentados fuera de Egipto y que aprovechan la infraestructura de los beduinos en el Sinaí para enconmendarles ataques específicos a cambio de importantes sumas de dinero o alijos de droga.
En octubre de 2004 fueron beduinos quienes llevaron a cabo dos sangrientos atentados simultáneos en los balnearios de Taba y Ras al-Shaitan que se cobraron la vida de 34 personas y dejaron heridas a muchas más. Una parte considerable de las víctimas tenían nacionalidad israelí.
Y en julio de 2005 una serie de tres atentados simultáneos en hoteles del balneario de Sharm al-Sheij, en el extremo sur de la península del Sinaí, se cobraron la vida de 63 personas.
Posteriormente la Policía egipcia mató o detuvo a los principales autores que resultaron ser beduinos del norte del Sinaí que actuaron por encargo de grupos islamistas extranjeros.
Condena islamista
La organización radical islámica Hamás, que actualmente gobierna en la franja de Gaza y Cisjordania y que no ha renunciado a la lucha armnada contra Israel, condenó ayer los hechos, calificándolos de «ataque criminal contra inocentes».