El centro por la paz, que quedará abierto a partir de octubre bajo la dirección de Jonan Fernández, tratará de promover la utilización de valores éticos para superar conflictos como el que se registra en Euskadi. El ex coordinador de Elkarri y nuevo director de esta iniciativa explicó ayer, acompañado por el franciscano Iñaki Beristain, los principales objetivos de esta incipiente institución, entre los que se encuentra situar «el respeto a la dignidad humana» como «valor supremo que no debe traspasarse» en ningún enfrentamiento político.
Para ello, desarrollará actividades desde «una ética humanista» en la que prime «la persona y la defensa de la dignidad humana». Todo ello desde un carácter «abierto, plural, laico, aconfesional y autónomo».
Sin buscar «una intervención directa en el conflicto vasco», el centro de Arantzazu sí tratará de realizar «contribuciones constructivas», sobre todo en «materia de reconciliación» y para contribuir «a la prevención de nuevos conflictos» en Euskadi. Fernández, que agradeció el «honor» de dirigir este centro, aseguró que en el problema vasco, además de un «déficit de diálogo», ha existido un «déficit de respeto a la dignidad humana».
El nuevo organismo realizará estudios e investigaciones y convocará congresos, foros de análisis y seminarios. La familia, la enseñanza, la universidad, el mundo de la empresa, los conflictos sociales, los problemas de política interna y las contiendas exteriores compondrán sus ámbitos de actuación.
El centro por la paz, impulsado por la Fundación Arantzazu Baketik, tendrá su sede en el Gandiaga Topagunea de Arantzazu, en Oñati, y pretende autofinanciarse a través de su programación.