En Roma hay siempre misiones imposibles, como coger un taxi sin ser engañado o, en este momento, que Berlusconi admita haber perdido las elecciones, pero ayer una más excepcional eclipsó a todas. Tom Cruise, flamante a sus 45 años, aterrizó en su avión privado por la mañana y tomó la ciudad durante todo el día para presentar 'Misión Imposible 3'. Fueron ocho horas frenéticas: fotos en el Coliseo, acto de masas en la Piazza del Popolo, estreno mundial de la película en un céntrico cine y rueda de prensa en el lujoso y vedado Palazzo Colonna, donde se presentó el último libro de Juan Pablo II y pocas cosas más. Se lo debía a Roma, donde rodó parte del filme, además de en Sanghai, Berlín y San Francisco.
La película, ya se sabe, parecía lo de menos, porque las preguntas al divo estaban más interesadas en otras misiones imposibles... ¿De verdad consiguió comerse la placenta, como había anunciado, tras el reciente parto de su chica? Cuando se trajo a Penélope a Roma la llevó a un restaurante del 'ghetto' y desde luego pidieron alcachofas, pero los gustos cambian. Ahora, por ejemplo, está encantado con su nueva pareja, Katie Holmes, y no para de hablar de ella. «Mi verdadera misión imposible ha sido estar aquí hoy», comentó tras confesar lo que le ha costado dejarla junto a su nueva hija, Suri (nombres normales no, es regla de famosos). «Yo estoy aquí, pero mi cabeza está con ellos», explicó con su habitual simpatía. Además de este desdoblamiento narró otras vivencias místicas, como el mismo parto: «Ha sido todo lo que deseábamos que fuera, una experiencia espiritual. Es difícil encontrar las palabras para describir esta emoción. Sólo quería comunicar a Katie mi amor y mi respeto, y crecían mientras los comunicaba». Metidos en embelesos, le preguntaron por la Iglesia de la Cienciología, su controvertida confesión religiosa, pero ahí paró el carro: «Siempre me preguntan por mis creencias, yo me limito a decir dónde informarse personalmente, que es lo mejor». Sólo fue un momento de tensión, porque Tom abordó asuntos más terrenales, como excrementos y gases, siempre en la línea temática de la placenta. Aseguró ser muy bueno con los pañales, dice que incluso le divierte cambiarlos, y que mientras Katie amamanta a la niña, a él le toca hacerle eructar. Por cierto, la película se estrena el 5 de mayo.