El Correo Digital
Sábado, 22 de abril de 2006
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CRÍTICA DE TV
Sucesos
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Es habitual que determinados organismos analicen los contenidos de los informativos televisivos. Pero esos estudios, cuando son sufragados por una organización política pueden carecer de objetividad o suelen ser observados con bastantes suspicacias: por lo general no nos fiamos de quienes tienen acusados intereses partidistas. El número de abril de la revista 'Consumer' dedica la portada a la información que nos llega de la televisión. Los estudios de esta publicación suelen versar sobre temas muy distintos -parques infantiles, restaurantes, servicios de taxi - y son apreciados y leídos.

La ciudadanía puede tener en ocasiones la percepción de que sus intereses no coinciden con los de los periodistas, en este caso con los de los editores de los informativos de televisión, que son quienes deciden qué es noticia. Según el estudio, la mayor parte del pastel en tiempo y en esfuerzo, una cuarta parte, se lo llevan los temas políticos, que tendrán su importancia en el devenir de la vida de los humanos, pero no menos importancia que esas otras noticias que se enclavan bajo la sección de economía. A esas informaciones se le dedica solamente el 6%, esto es cuatro veces menos que a la política.

Si preguntáramos cuál es el segundo gran trozo de la tarta, cualquiera respondería que los deportes y se confundiría, porque solamente se llevan el 17,3%. Son los sucesos, que superan el 21%. Esta media baja seis puntos en ETB 2. Los sucesos en televisión son un fenómeno nuevo. Y la razón la podemos encontrar en que la mayor parte de ellos tienen un marcado carácter local. Un robo en un domicilio, un pequeño incendio, una agresión o un accidente de tráfico sin muchas víctimas no interesan a cientos de kilómetros. Otra cosa es el maltrato doméstico, esas mujeres agredidas, a veces hasta la muerte, por quienes dicen amarlas. Eso interesa, y debe interesar, en todas partes. Noticias así hay que darlas, que todo el mundo lo sepa. Pero no son sucesos, no deben recibir el mismo tratamiento ni entrar en el mismo saco. Porque los sucesos dependen del azar y el maltrato no es casual, el hombre agresor elige a su compañera.



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