El Correo Digital
Sábado, 22 de abril de 2006
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OPINIÓN
CARTAS AL DIRECTOR
Procesiones
Estimado señor Ezkerra: Si lo que pretendía con su artículo 'Cofrades con gafas', del lunes 17 de abril, era ofendernos, no lo ha conseguido: todos los que participamos en los desfiles procesionales de Semana Santa tenemos muy claros los motivos de nuestra participación. Sin embargo, queremos que esta carta sirva para precisar varios puntos que consideramos importantes respecto de sus comentarios sobre la Procesión del Nazareno y evitar que quienes no están familiarizados con la realidad de los cofrades y de las procesiones se queden con una visión deformada.

Primero: el cántico que usted menciona dice exactamente «Perdona a tu Pueblo, Señor, perdónale, Señor» y no, como erróneamente escribe, «Perdónales, Señor», de modo que se refiere primero al propio penitente que lo canta y al público, de cualquier origen y condición, sólo en cuanto parte del Pueblo de Dios.

Segundo: el cofrade ni puede ni debe acusar a nadie, sino que su único fin es conmover, ensalzando el amor que Cristo tiene a los hombres, mediante la presentación procesional de su Pasión.

Tercero: puede haber cofrades que, como usted entonces, salgan en procesión para pasárselo bien, pero constituyen una minoría. Asimismo, habrá cofrades con grandes faltas y que, tal vez como denuncia, sean clientes de la zona, pero nosotros no somos quiénes para averiguarlo, ni para juzgarles. La mayoría de los cofrades procesionamos por devoción, dando testimonio de nuestra fe, y por otras razones personales que sólo cada uno de nosotros conoce.

Cuarto: respecto a los antifaces (lo que usted llama capuchas), entroncan con una tradición secular cuyo fundamento no es escondernos, ni ocultar nuestra condición de cristianos, sino preservar el anonimato de nuestra penitencia e igualar a los penitentes, evitando cualquier elemento identificador de su riqueza o condición social, función que cumplen asimismo los guantes. No obstante, el antifaz no es estrictamente necesario para el desarrollo de una procesión. En lugares tan próximos como Bermeo no se utiliza. Para terminar, no olvide que las prostitutas que levantaron del suelo y ayudaron a aquel despistado cofrade con gafas que se había caído entendieron muy bien el significado de la procesión y sabían que el cántico no iba dirigido contra ellas. Es natural: las prostitutas saben perfectamente que fue Jesús, el Nazareno, quien dijo de ellas que precederán a los fariseos en el Reino de los Cielos.



Vocento
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