Antena 3 ha estrenado en su franja de mediodía, de lunes a viernes, 'La ruleta de la suerte', nueva versión del célebre formato 'La ruleta de la fortuna'. Si no recuerdo mal, la última vez que vimos este programa en pantalla lo ofrecía Telecinco y lo presentaba Goyo González. Es posible que me equivoque, porque 'La ruleta' es uno de esos formatos internacionales que se emiten aquí y allá continuamente. Estos programas son lo que podríamos llamar el huevo frito con patatas del menú televisivo: los precede la modestia de su fama, pero es un recurso que no falla nunca.
'La ruleta de la suerte' ha venido a ocupar una franja muy problemática: el final de la mañana de Antena 3, que lleva muchos meses dando quebraderos de cabeza a esta cadena. Es dudoso que el nuevo programa vaya a redimir a Antena 3 de estas cuitas. Pero esa es precisamente otra de sus virtudes: como es un espacio barato, que no cuesta demasiado sacar a pantalla, los eventuales daños siempre serán muy limitados. La parte negativa, la desdicha eterna de estos programas, es que siempre vendrá otro no necesariamente mejor, pero sí más caro y famoso, para desplazarlo de antena, y sólo unos rendimientos de audiencia excepcionales permitirían mantenerlos en el menú.
Por eso llama la atención que Jorge Fernández, el presentador de esta nueva 'Ruleta', haya confiado a un periódico su presentimiento de que el programa va a durar muchos años. Jorge Fernández, apuesto y ex modelo, es otro bregador de la tele, un presentador que ha demostrado servir para casi todo, y casi todo lo ha hecho bien, pero es obvio que no ha nacido para augur. 'La ruleta' durará si consigue subir del 18% de 'share'; un 15% le puede bastar si la cadena no tiene otra cosa (ayer estuvo en un 16,3%). Pero sus posibilidades de durar «muchos años» son inverificables. Hoy la tele ha entrado en un vértigo de usar y tirar que hace casi imposible cualquier aspiración a la longevidad. De algún modo, es como si los programadores también jugaran a la ruleta con sus programas. Pero a la ruleta rusa.