El derbi más furtivo deparó el desenlace más lógico. Encajonado entre semana, oscurecido por el brillo de Praga, el TAU Cerámica sometió a su emergente vecino a fuerza de insistir. Una y otra vez lanzó series de puñetazos. Y el Lagun Aro aguantó bravo cada embestida. Protegiéndose y respondiendo. Hasta que el reloj recordó que al choque le quedaban cinco minutos de vida. Entonces surgió la mejor versión azulgrana. A triple limpio -cinco encadenó el anfitrión con erdogan como figura- los interrogantes quedaron despejados. En esa catarsis final, el Baskonia anduvo a punto de devolverle el rapapolvo encajado hace unos meses en el BEC.
Un final tan caliente premió la espera de los presentes -otra vez se rozó el lleno en el Buesa-. Y es que los tres cuartos anteriores fueron rácanos en cuanto a espectáculo baloncestístico. No en vano, hubo más tensión por la incertidumbre en el marcador que por el juego desplegado por ambos.
Árbitros puntillosos
Ambos conjuntos amanecieron briosos, aunque bastante laxos en defensa. Era un toma y daca. Binario. Hasta que llegó el primer aviso de protagonismo del trío arbitral. Arteaga, demasiado impaciente, sancionó con una técnica a Perasovic sin medir explicación. Bronca. Gradas despiertas. Calor.
El Lagun Aro, sin embargo, marcaba los tiempos (8-14, minuto 5). Hasta la llamada al orden del técnico croata. Entonces arrancó el verdadero guión de la noche. El Baskonia mejoró sus prestaciones atrás. Arqueó las rodillas. Prigioni empezó a crear, coincidiendo con la entrada a cancha de Splitter. Las nubes se disiparon con un parcial de 11-2 (21-18).
Esta demostración de poder, no obstante, apenas inquietó a los visitantes. Demostraron ser alumnos aplicados. Habían estudiado al dedillo cada centímetro azulgrana. Desplegaron una 'caja y uno'. En román paladino, cuatro defensores en zona y un quinto con Erdogan, erigido en una auténtica amenaza psicológica pese a no tocar apenas el balón en esa fase. Así llegó la réplica vizcaína, aupado por su supremacía en el rebote ofensivo, que otra vez se colocaba a la altura de la nuca baskonista.
Vuelta a empezar. Nada difícil para el TAU, que ayer desplegó un perfil mucho más tozudo que en el Nou Congost. Por fortuna para sus intereses, claro. Espoleado por Vidal y Splitter lanzó la siguiente andanada. Contribuyó además el puntilloso criterio arbitral que pitó una inexplicable técnica al siempre correcto Montáñez. Cuarta personal, ración extra de banquillo y tobogán de despegue para el inquilino del Buesa Arena; 46-39. El descanso demoró cualquier noticia. Si el Lagun Aro aguantaría o no.
Uno, dos... Cinco
Resistió la formación visitante de la mano de Panko, al mismo tiempo que el juego se desplomaba en el tercer cuarto. Dudas, balones a la estratosfera... La resolución, aplazada.
Último acto. Con el conjunto bilbaíno colocado en zona, las cosas no cambiaron. Ambos en la distancia. Imposible despegarse. La situación empeoró aún más al perder Hansen los nervios. Técnica y descalificado. El Lagun Aro a cinco (67-62) y cinco minutos por celebrarse. ¿Dudas? El Baskonia las despejó en un plis plas. Con cinco triples casi seguidos -iniciados por el matador Erdogan- que acogotaron al su oponente y enardecieron a la grada. Réplica en toda regla.