Desde que el hombre construye edificios hay canteras. Pero hoy casi nadie las quiere. Ni los vecinos, ni los ecologistas, ni los técnicos de Medio Ambiente. Sólo las empresas del sector parecen tener predisposición a sacar piedra de los montes. Dado el 'boom' de la construcción resulta muy rentable. Las tres explotaciones activas en Álava han pasado de producir 2 millones de toneladas de áridos en el año 2000 a 3 millones en 2005, un 50% más, según datos del Departamento de Industria del Gobierno vasco.