José Luis Rodríguez Zapatero estudia solicitar el apoyo del Congreso para dialogar con ETA durante el Debate sobre el estado de la Nación que el Ejecutivo convocará esta primavera. En los próximos meses el presidente reducirá al mínimo sus visitas al extranjero y centrará su actividad política en el proceso de paz abierto con la banda.
Fuentes gubernamentales explicaron que Zapatero sopesa solicitar el aval de la Cámara baja para abrir el diálogo con ETA en el mismo pleno sobre política general. El presidente se comprometió en el último debate de la nación a comparecer ante el Congreso si la banda declaraba un alto el fuego y, tras el comunicado del 22 de marzo, aseguró que informaría a la Cámara antes del verano sobre la veracidad de la tregua. No especificó, empero, en qué formato.
La decisión no está tomada, pero los partidarios de unir el debate de política general y el del alto el fuego argumentan que no es razonable convocar dos plenos de tanto calado en tan poco tiempo. Ven con buenos ojos que en el debate más importante del año el Gobierno siente las bases del diálogo con ETA y trate de recabar el apoyo de todos los grupos y, sobre todo, el del PP.
Destacados miembros del PSOE y del Gobierno son pesimistas y desconfían de la tregua entre Rajoy y Zapatero en la lucha antiterrorista. Temen que dirigentes como Acebes o Zaplana presionen al jefe de la oposición para que vuelva a utilizar este argumento en la lucha partidaria y trate de desgastar al presidente cuando anuncie su intención de dialogar con la banda.
Entretanto, a Zapatero le preocupa descargar su agenda política y estudia la posibilidad de unir los dos plenos. En La Moncloa pensaban convocar el debate de la nación los días 8 y 9 de mayo, pero esta previsión se retrasa. Las fuerzas de Seguridad necesitan tiempo para comprobar si el alto el fuego es real y si las cartas enviadas a empresarios navarros son de ETA.
Fuentes gubernamentales y socialistas indican que el debate podría celebrarse la última semana de mayo, aunque algunos miembros del gabinete consideran que la verificación de la tregua aconseja aplazarlo a finales de junio. Así, el pleno no coincidiría con la campaña del referéndum del Estatut, en la que el presidente del Gobierno se implicará a fondo.
Escasos viajes
Con el Estatut encauzado y los principales proyectos legislativos puestos en marcha, el diálogo con ETA será la prioridad absoluta para el jefe del Ejecutivo en lo que resta de legislatura. Una circunstancia que le urgió a acometer el 7 de abril su primera remodelación de Gobierno y que le ha obligado a alterar su agenda y a aparcar algunos asuntos internacionales.
El presidente, que esperaba desde hace meses el anuncio de los terroristas, había limitado al mínimo sus viajes al extranjero para que la declaración de tregua no le sorprendiera fuera, como le ocurrió a Aznar. De ahí que en 2006 sólo haya realizado una visita a Bruselas.
Hasta ahora, sus contactos internacionales se han limitado a aquella cumbre y a las reuniones en España con los presidentes de Rusia y Bolivia, los primeros ministros de Francia y Polonia y el secretario general de la ONU. Sus salidas a partir de ahora también serán escasas. Se reunirá en Berlín con Ángela Merkel, asistirá a la cumbre UE-América Latina-Caribe en Viena y al Consejo Europeo.