Los vascos desean acabar con la crispación entre partidos. Un 87% de los ciudadanos de Euskadi cree que, tras la declaración de alto el fuego de ETA, el enfrentamiento entre grupos políticos perjudica el proceso de paz. Así lo refleja una encuesta del Gabinete de Prospección Soiológica del Gobierno vasco, hecha pública ayer y encargada por el Ejecutivo para evaluar el impacto del anuncio de la banda entre la población de Euskadi.
La mayoría de los mil encuestados entre el 3 y el 4 de abril se posicionan en contra de la 'bronca' política que ha caracterizado en los últimos años la actividad parlamentaria. Una percepción que defienden, sobre todo, quienes simpatizan con Aralar, EHAK y el PP. Tres cuartas partes de quienes atendieron el cuestionario telefónico consideran, por otra parte, que la declaración de alto el fuego supone un primer paso para poner punto y final al terrorismo, aunque no lo consideran una solución definitiva. En el polo opuesto, un diez por ciento considera que nada ha cambiado, una tesis muy extendida entre quienes aseguran simpatizar con el Partido Popular.
El estudio muestra la confianza de los ciudadanos en que el proceso de paz se va a consolidar en los próximos años -lo creen nueve de cada diez encuestados- y distingue también cómo se posicionan los votantes de cada partido. La idea de que el final del terrorismo no tiene vuelta atrás está asentada entre EB y los grupos nacionalistas (sobre todo en Aralar y EHAK), mientras que las dudas son mayores entre socialistas y, sobre todo, populares.
Tregua de 1998
El informe dedica, asimismo, un apartado para determinar si la sociedad considera que el alto el fuego de ETA es sincero y compara las respuestas con otra encuesta similar efectuada unos meses después de la tregua de 1998. En líneas generales, aumenta la percepción de que la banda ha realizado una apuesta sin ambages por la paz -lo entiende el 64%, un siete por ciento más que hace siete años-. Asimismo, ha descendido el número de escépticos: un doce por ciento, la mitad que en 1999, desconfía del paso dado por ETA.
El alto el fuego ha sido recibido con sensaciones predominantes de ilusión y optimismo, en unos porcentajes muy similares a los de la anterior tregua. En esta ocasión, sin embargo, ha descendido de forma notable el número de quienes dicen sentir preocupación y confusión por el futuro.
La encuesta también aborda cuestiones como la situación de los presos y el derecho de decisión. Tres de cada cuatro vascos reclama el final de la dispersión, mientras un 10% cree que no se debe mover a los reclusos. Por otra parte, con unos porcentajes que rondan entre el 85 y el 88%, considera necesario respetar la voluntad de los vascos, abrir un proceso sin excluir a ningún grupo y que la mesa de partidos no tenga límites previos. Como aspecto más anecdótico, un 5% de los encuestados dice no tener noticia del alto el fuego de ETA.