Después de habernos comido una granada que no tuvo sabor, nos íbamos a un tercero muy alto, que superándolo, nos dejaría en el ático del baloncesto europeo.
Primer cuento
Había una vez unos griegos muy malos que eran muy buenos y que jugaban en un castillo inexpugnable. Al inicio, el triple era un duende para TAU y el rebote defensivo, nuestro patito feo. Nuestro juego de repente se convirtió en Alicia en el País de las Maravillas gracias a una zona que fue La Bella y un Prigioni que era La Bestia. Lástima que su enanito Spanoulis empezó a ser feliz y nuestra renta se la fue comiendo el lobo griego, pero la aparición de Hamelin -no confundir con Femerling- Erdogan puso a todo su equipo detrás. El dominio del rebote era la manzana envenenada de los helenos y nos fuimos a descansar con ventaja a la Casita de Chocolate.
Segundo cuento
Frotábamos la lámpara de la defensa y nos salía el genio. El 'Pana' se perdía en el bosque de la zona de 'Peras', Erdogan era un gigante; Jacobsen, Peter Pan, David, el Rey León; los griegos, Pulgarcito, y nuestro príncipe del pase acabó por hacer rana de los helenos.
Fin
Y colorín colorado este cuento de hadas se ha acabado, somos felices y nos vamos a Praga en alfombra mágica.