El obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte, reclamó ayer «el esfuerzo de todos», incluidos quienes «han practicado y apoyado la violencia», para «dar consistencia» al proceso abierto tras la declaración de alto el fuego permanente por parte de ETA. El prelado donostiarra reconoció, no obstante, que «quedan todavía muchos otros pasos» que dar hacia el final del terrorismo, pero se mostró esperanzado de alcanzar la paz.
Uriarte desarrolló este mensaje durante una homilía en el santuario de Arantzazu, en Oñati, dentro de los actos que conformaron la sexta edición de la 'Ascensión por la paz' al santuario guipuzcoano. Ante varios miles de fieles, invitó a rezar para que se «intensifiquen» todas las labores que permitan «consolidar los horizontes de paz» y «superar los obstáculos» que, según recalcó «pueden abrirse a lo largo de este camino».
Obstáculos y abstención
En este sentido, monseñor Uriarte advirtió de que «obstaculizar o abstenerse de impulsar» la paz no sería «coherente con un espíritu pacífico y pacificador» del que debe hacer gala toda la sociedad. Un llamamiento que dirigió a «los poderes del Estado, los gobernantes autonómicos, los partidos políticos, los medios de comunicación, los movimientos sociales, los grupos que han practicado y apoyado la violencia y todo el pueblo» en general.
Tras agradecer las palabras del Papa Benedicto XVI en las que demandaba la implicación de todos los agentes sociales, el obispo de San Sebastián aludió a «la experiencia de otros países» para recordar las dificultades por las que puede atravesar el proceso y «la fragilidad de muchos itinerarios inci- pientes» en el camino hacia el final del terrorismo. «Suelen surgir con frecuencia -señaló Uriarte durante la homilía- atascos y regresiones. Para sortear los obstáculos, la paz necesita amor inquebrantable, fortaleza granítica y flexibilidad».