Las autoridades chinas les habían exigido que evitaran algunas de sus más sonadas canciones, como 'Brown Sugar', 'Honky Tonk Woman', 'Let's Spend the Night Together' y 'Beast of Burden', y los Rolling Stones consintieron. Pero ellos pudieron ayer actuar por primera vez en China y las autoridades del gran país asiático proseguir con su apertura cultural, para total satisfacción de las 8.500 personas que abarrotaron el Grand Stage de Shanghai, a precios de entre 30 y 300 euros la localidad.
Nada que ver con su multitudinaria actuación de febrero en Rio de Janeiro, el de ayer en Shanghai fue un concierto de rock más recogido, pero muy intenso, en un país que se ha perdido la revolución que ha supuesto el rock en casi todo el mundo, por la celosa autodefensa del régimen comunista.
La gira 'A Bigger Bang' ha traído por fin a China a la legendaria banda, después de décadas de prohibición del rock que sólo Deep Purple pudo soslayar hace dos años. Los Rolling Stones iban a haber sido los primeros en 2003, pero la neumonía asiática les llevó a cancelar el concierto en el que iban a presentar su disco de grandes éxitos 'Forty Licks' ('Cuarenta lametones'), que Pekín dejó en 36 tras censurar cuatro canciones. Las autoridades comunistas han demostrado ahora que siguen más a los Rolling Stones que la juventud del país, y han añadido a la lista 'Rough Justice', perteneciente a su último disco.