El Correo Digital
Domingo, 9 de abril de 2006
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OPINIÓN
ARTÍCULOS
Voces
En demasiados ocasiones se ha ligado el trabajo realizado por la mujer al discreto y muchas veces discriminador segundo plano, a la labor silenciosa, a la mediación callada... Las mujeres que ayer nos reunimos en San Sebastián dimos un paso adelante para que nuestras aportaciones transciendan el ámbito privado y pasen a formar parte del debate público.

El texto que presentamos, no es ni fortuito, ni oportunista. Viene avalado por políticas y sindicalistas del ámbito de Euskadi, Navarra y País Vascofrancés. Frente a lecturas fáciles, decir que es un texto en el que se lleva trabajando demasiado tiempo para ser considerado y reducido a una mera anécdota. Creo que ésta es la primera vez en la que estamos representadas prácticamente todas las fuerzas políticas y sindicales salvo la derecha del PP, CDN y UPN. Para nosotras, este empeño, este afán por superar frentes y posiciones ideológicas es uno de los elementos más importantes, enriquecedores y satisfactorios de esta iniciativa.

Durante meses, años, la idea de dar un cauce de participación a las mujeres, de hacernos presentes allá donde se cuece la historia, nos ha animado e impulsado a realizar un serio esfuerzo de diálogo, de negociación y de consenso. A todas nos unía la búsqueda de la paz y de aquellas bases que pudiéramos compartir para abrir una senda de encuentro. Y podemos decir con orgullo que lo hemos conseguido. Queremos que se escuche la voz de las mujeres, de las mujeres que están en la política y en los sindicatos sí, pero también y especialmente de las mujeres amas de casa, mujeres del mundo de la escuela y la universidad, de la judicatura y abogacía, del periodismo y los medios de comunicación, del arte, la cultura, el deporte... queremos que se escuche la voz de las mujeres que somos abuelas, madres, compañeras, hermanas, hijas, amigas...la voz de miles de mujeres que deseamos fervientemente que se trabaje por la paz sin dar un paso atrás.

En ningún caso hemos pensado que nosotras tengamos la solución o que seamos la garantía del proceso de paz, pero sí creemos que este camino, ni se debe, ni se puede hacer sin las mujeres. Apoyar este manifiesto es la declaración expresa de nuestro compromiso personal e inequívoco con la paz.

Muchas mujeres estaban esperando la oportunidad de que se abriera una puerta para su participación, que se les diera la palabra. Contábamos con el ánimo y el apoyo de compañeras de diversos ámbitos que se ilusionaban y nos animaban a seguir adelante con este proyecto, en cuanto lo conocían, a pesar de las dificultades.

Tenemos mucho que decir y 'ahotsak' (voces), así nos hemos denominado, está abierto a todas vosotras, mujeres de aquí y de allá que queréis tomar la palabra. Que nadie os robe vuestra voz, vuestra esperanza, vuestra capacidad de colaborar para cambiar las cosas. Vosotras sois los mimbres de esta sociedad, y desde aquí, como mujer, deciros que ya nada debe ser posible sin que se os escuche.



Vocento
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