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Viernes, 7 de abril de 2006
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Ahern y Blair disolverán el Parlamento de Belfast si no se comparte en noviembre
Londres suprimirá los salarios a los diputados y colaborará con Dublín para administrar la región Blair: «O cerramos el capítulo o cerramos el libro»
Ahern y Blair disolverán el Parlamento de Belfast si no se comparte en noviembre
DE LA MANO. Bertie Ahern y Tony Blair se saludan durante un segundo encuentro en Armagh, Irlanda del Norte. / EFE
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Los Gobiernos británico e irlandés presentaron ayer un ultimátum a los partidos de Irlanda del Norte para reconstruir la autonomía compartida o encarar la disolución del Parlamento de Belfast, la suspensión de los salarios de los diputados y la administración coordinada por Dublín y Londres.

El plan presentado por Bertie Ahern y Tony Blair representa el último intento para restaurar las instituciones diseñadas en el Acuerdo de Viernes Santo, que ha tenido una vida espasmódica desde entonces. Para subrayar que realmente es el último intento, Blair dijo: «O cerramos el capítulo o cerramos el libro».

El Acuerdo de Viernes Santo se firmó, en abril de 1998, por los dos gobiernos y la mayoría de los partidos de Irlanda del Norte. Sólo dos se ausentaron, el Democrático Unionista(DUP) y el UK Unionista. El DUP, liderado por Ian Paisley es ahora el mayoritario.

En aquel acuerdo se delineaban entre otras cosas las futuras instituciones norirlandesas, bajo el principio de que había que compartirlas para evitar el temor a la marginación electoral o política de los católicos, o nacionalistas, por una mayoría unionista, como ocurrió de 1921 a 1970,

Así, la elección de un Ejecutivo de Belfast por la Asamblea autonómica tiene que regirse por el respaldo de una mayoría en cada uno de los dos bloques parlamentarios, que se forman mediante la declaración de cada diputado sobre su adscripción al bloque nacionalista o unionista.

El entonces líder del principal partido unionista de Irlanda del Norte, David Trimble, premio Nobel de la Paz, aceptó entrar en el Ejecutivo compartido logrando una ajustada mayoría en el bloque unionista. El principal partido nacionalista era entonces el moderado Socialdemócrata y Laborista, de John Hume.

Destruir el centro

Compartir gobierno con Sinn Fein era un problema para Trimble, porque el IRA no había aún entregado sus armas ni afirmado el fin definitivo de sus campañas terroristas. Los sucesivos intentos de formación del Ejecutivo fracasaron o colapsaron por el desencuentro entre Trimble y Sinn Fein sobre el desarme.

Una interpretación aceptada de la historia del proceso de paz culpa a Tony Blair del deterioro paulatino de las fuerzas moderadas en Irlanda del Norte. Al transigir con las demandas del líder de Sinn Fein, Gerry Adams y convertir la negociación bilateral IRA-Londres en el motor del proceso, habría destruido el centro.

En el campo nacionalista, Sinn Fein amparado por la ola de publicidad mediática que da el terrorismo y por la disciplina de una organización curtida en la clandestinidad pronto sobrepasó electoralmente al partido de John Hume. Trimble se veía forzado a compartir el liderazgo del Gobierno con un Sinn Fein que ni siquiera respalda aún hoy la labor de la Policía.

Instituciones sentadas en bases tan endebles fueron finalmente desarboladas en 2002 por el supuesto descubrimiento de una red de espionaje del IRA en la sede autonómica. Uno de los detenidos, Denis Donaldson, fue asesinado el pasado martes tras confesar que trabajaba como espía británico.

Presionar a Paisley

En las últimas elecciones, Trimble fue derrotado en el campo unionista por el DUP de Ian Paisley, que además de no firmar el acuerdo no quiere compartir el Ejecutivo con Sinn Fein. Esas nuevas circunstancias aceleraron la necesidad de que el IRA anunciase el fin de sus actividades, el pasado año.

Pero el partido de Paisley sigue acusando a Sinn Fein de tener vinculación con la delincuencia. Para salir del atasco, Ahern y Blair han mantenido en los últimos meses negociaciones con los diversos partidos y ayer presentaron su salomónica propuesta.

El 15 de mayo, convocarán a los diputados de la Asamblea autonómica y les pedirán que formen un Ejecutivo. Si no lo logran, les darán un nuevo plazo hasta el 24 de noviembre. Durante ese tiempo, los diputados podrán estudiar también qué reformas quieren introducir en el sistema de Gobierno autonómico.

Y, si fracasan, Londres y Dublín disolverán la Asamblea y desarrollarán su colaboración para administrar Irlanda del Norte. Esto último es una velada amenaza dirigida especialmente al DUP de Paisley, cuyos diputados perderían como los demás sus salarios y vería además que su denostado Gobierno de Dublín administra la región británica.



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