La situación del empleo vasco, cuyos mejores ratios se registran en Álava, es positiva en la medida en que se vigile que la precariedad laboral no se cronifique. Javier Ramos, el autor de este dictamen, es director del Observatorio Ocupacional de Lanbide, el servicio de colocación dependiente del departamento de Empleo del Gobierno vasco. Ramos participó ayer en Vitoria en la primera jornada sobre empleabilidad organizada por la Fundación Laboral San Prudencio.
-¿Estamos, de verdad, en una situación de pleno empleo?
-Alcanzar lo que llaman paro friccional puede ser un objetivo, pero aún no lo hemos logrado.
-¿Ayuda a este proceso la caída de la natalidad de los ochenta?
-Sin duda, parte de la situación existente se explica por la caída demográfica. Si estuviéramos en otro momento histórico el aporte de gente joven al mercado laboral sería mucho más alta.
-El empleo crece más que la producción. ¿No significa eso que se genera trabajo de peor calidad?
-Antes se decía que el aumento de empleo que podía esperarse era dos o tres puntos inferior al aumento de la producción. En los últimos años, con poco aporte de generación de riqueza se ha generado bastante empleo. No sé qué decirle de la calidad. Creo que es lo que el mercado da. Cuando una empresa ofrece unas condiciones es lo que puede ofrecer por sus criterios de equilibrio y de maximización del beneficio.
-La industria apenas crea empleo neto. ¿Es el crecimiento de las colocaciones en servicios lo que baja la calidad laboral y los sueldos?
-La tendencia es esa. El empleo que genere la industria va a ser menor. Estamos viendo cómo actividades productivas que podríamos considerar como nuestras se están trasladado a otros ámbitos. Entonces tenemos que ofrecer servicios del conocimiento y tecnologías de la comunicación. Pero en esos campos competimos con otros países desarrollados. Ahí lo único que puede marcar las diferencias son la inversión y la educación.
-No parece que sea ése el empleo terciario que se está generando.
-Es cierto que en eso no estamos en la mejor posición. Nos movemos en un entorno que es el de la Unión Europea y en ese área hay regiones que son nuestra referencia y nos superan. Las instituciones y los agentes sociales tenemos que hacer una reflexión sobre los empleos vinculados al conocimiento.
-Pero mientras tanto, el sueldo medio de los jóvenes es de 1.112 euros, según datos oficiales
-Entrando en valoraciones personales hay que admitir que es un nivel salarial bajo, pero si el mercado oferta ahora esas condiciones será porque son las que puede ofrecer. En el momento en que caiga el recurso humano, los niveles salariales subirán.
Mejor empleo de Euskadi
-Los empresarios opinan que los universitarios pecan de modestia. ¿No estarán desmotivados por estas condiciones laborales?
--Quizá lo que ocurre es que nuestra estructura económica no es capaz de absorber las cualificaciones profesionales que proporciona el sistema educativo. En cualquier caso toda esta situación revela que la juventud accede al mercado en unas condiciones de precariedad que como sean permanentes nos van a generar enormes tensiones. Si no se mejora podemos llegar a tener precariedad estable.
-¿Existen en Álava algunas particularidades?
-Álava tiene el mejor comportamiento laboral de Euskadi, y además lo mantiene. La estabilidad y la cuantía del empleo sigue siendo superior en Álava porque la industria, aún tendiendo a la baja, sigue absorbiendo mucho desempleo y el sector servicios absorbe otra parte importante. Pero hay que vigilar la pérdida de peso de la industria, aparte de la precariedad. En este territorio es la industria la que ha permitido altos niveles de renta y si pierde empuje cabe pensar que pueda debilitar al conjunto de la economía alavesa.