Aguarda otra noche mágica. Con un partido total en cartel, aliñado por una trascendencia máxima. O el Baskonia impone sus condiciones o las peripecias por el Viejo Continente habrán tocado a su fin. El camino a Praga'06 -convertido desde el martes en un puerto de categoría especial- pasa por Vitoria. Y el TAU Cerámica, contra las cuerdas pero todavía entero, apela al espíritu de las grandes ocasiones. Al calor del Fernando Buesa Arena, su casa. Un hogar que carece de las proporciones del OAKA, pero que puede alcanzar una contaminación acústica similar. Sólo hace falta proponérselo.
En este clima de suprema expectación, apenas quedan cuatrocientas entradas por despacharse, la tropa de Perasovic aspira a equilibrar su encapotado cruce de cuartos. Necesitará de su mejor versión. De sus mejores armas de seducción. Y, sobre todo, de todos sus hombres sanos. Tres factores que fallaron demasiadas veces el pasado martes en Atenas.
Un inciso en este último punto. Todo indica que el renqueante Predrag Drobnjak será hoy de la partida. Ayer se ejercitó con el resto del grupo y, como mínimo, podría vestirse de corto. A estas alturas, cualquier ayuda se agradece. La recompensa bien valdría tanto esfuerzo: el cuadro vitoriano estiraría esta eliminatoria de cuartos de final hasta el tercer capítulo.
Es decir, la trasladaría al terreno de la muerte súbita. Con ambos opositores a la 'Final Four' en teórica igualdad de condiciones. Sólo teórica porque, en un hipotético desempate en el OAKA, se da por hecho que el criterio arbitral sería casero. Aunque también que la presión pesaría mucho más en el bando ateniense, que -conviene no olvidarlo- es el gran favorito. Por presupuesto, ventaja de campo, efectivos y -hasta la fecha- baloncesto.
Cuidar el balón
Encomendado a la magia del Buesa Arena, concienciado de que su red de seguridad se rasgó hace 48 horas, el funambulista azulgrana se ha marcado varias pautas básicas en esta aspiración. Por un lado, subir algunos enteros su temperatura defensiva. En especial, a la hora de frenar las penetraciones de los peligrosos exteriores verdes. Cerrar la sangría de las pérdidas aparece como otra de las obsesiones de 'Peras' y sus ayudantes.
Si cumple todos estos axiomas debería plantarse en los minutos finales con opciones reales de triunfo. Una sensación que no es extraña. A pesar de que el OAKA todavía se le atraganta, ya superó el año pasado al Panathinaikos en el Buesa Arena. Aquella fue una noche mágica. Hoy, todo el baskonismo sueña con revivirla.
d.gonzalez@diario-elcorreo.com