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Martes, 4 de abril de 2006
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CICLISMO
La ilusión del debutante
Juan José Oroz cumplió ayer el doble sueño de estrenarse en la ronda vasca y en una carrera de la UCI Pro Tour
La ilusión del debutante
DE ESTRENO. Oroz se ajusta las gafas antes de tomar la salida en Irún. / BORJA AGUDO
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LOS DATOS
Nombre: Juan José Oroz

Fecha de nacimiento: 11.07.1980

Lugar: Pamplona

Debut profesional: 2006, en la Vuelta a la Comunidad Valenciana

Altura y peso: 1,88 y 74 kilos.

Trayectoria: Iberdrola (1999-2001), Bidegi (2002) y Caja Rural (2003-05). En 2006 compite en profesionales con el Kaiku.

Palmarés aficionado: Campeonato de Navarra 2005, Bayona-Pamplona 2005, Memorial Gracia Zaragoza 2003.

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Desde hora y media antes de la salida, en Irún comienza a vivirse la Vuelta al País Vasco. Son las doce del mediodía y los coches y autobuses de los equipos hacen su llegada. Es una carrera UCI ProTour, están todas las formaciones del pelotón mundial, que van llenando el párking situado en el centro de la localidad fronteriza. Pero hay cabida para todos, para los mejores equipos del mundo y aquellos para los que la ronda vasca supone la manera de reivindicarse y demostrar que tienen capacidad para competir contra todos. Allí, en una esquina del aparcamiento, se encuentra el Kaiku, el ejemplo de la ilusión. Para el conjunto rosa, la Vuelta es su gran carrera, por lo que sus corredores descienden de la furgoneta concienciados de que no pueden dejar pasar esta oportunidad de presentar batalla diaria.

El ejemplo de la ilusión por participar en la ronda vasca es Juan José Oroz, navarro de 25 años que cumple un doble debut: en la Vuelta y en una carrera UCI ProTour. Oroz apenas lleva tres meses en el campo profesional. En la salida de Irún, la sonrisa no se despega de su cara. Verse rodeado de estrellas del pelotón mundial, como Di Luca, Rebellin y Valverde, es algo que llena de satisfacción al pamplonés, que aguarda con impaciencia a dar las primeras pedaladas a pesar de que sabe lo que tiene por delante. «Ufff, estas dos primeras etapas se las traen, da mucho respeto ver que tenemos que subir de forma casi consecutiva Erlaitz y Jaizkibel, pero hay que tratar de disfrutar como sea». Ilusión y ganas de disfrutar. Son las dos palabras más repetidas por el corredor de Kaiku.

Y es que para este espigado ciclista de 1,88 y novato en el campo profesional, correr en el País Vasco es un premio. La polémica decisión que ha dejado al Kaiku sin Vuelta a España coloca a la ronda vasca como una de las grandes citas de la temporada, y Oroz forma parte del 'ocho' que tratará de ser protagonista ante los equipos ProTour. Por eso, de su boca sólo salen agradecimientos y buenas intenciones. «Hace ilusión estar aquí en el primer año de profesionales, es una vuelta muy importante para el equipo y hay que hacerlo bien. Mi objetivo personal es llegar a casa y decir que he disfrutado. Quiero disfrutar y aprender todo lo que pueda».

El camino a profesionales

El porqué de su ilusión, de sus ganas por compartir pelotón con los mejores del mundo, hay que buscarlo en su reciente historia. Oroz, prometedor corredor en aficionados, pasó 2004 en blanco por una lesión en la espalda que estuvo a punto de apartarle de la bicicleta. Sin embargo, no desistió, y con la ayuda de Egoi Martínez, que le recomendó un masajista, comenzó una recuperación que le llevó de nuevo a competir en 2005 y de ahí a profesionales con el Kaiku. «Sé de lo que hablo cuando digo que me ha costado mucho llegar aquí. Por eso es un premio estar aquí y me obligo a llegar a casa al acabar la Vuelta sabiendo que he disfrutado y lo he dado todo, porque si no no le encontraría sentido», afirma Oroz, que se monta en su bicicleta y se encamina a tomar la salida en su primera etapa ProTour. Por delante, 130 kilómetros con dos puertos, Erlaitz y Jaizkibel, que pesan como una losa en la mente de los participantes.

La carrera se lanza con una escapada de tres corredores y, pese a que no llega la gran criba anunciada, sólo 49 ciclistas llegan a meta en el mismo tiempo. Oroz tarda 13 minutos más que Valverde. Problemas alérgicos y en una muela hacen que haya sufrido más de lo que imaginaba. «He pasado un día de perros», reconoce en la llegada. «No iba mal, pero en cuanto pasaba de 170 pulsaciones, me ahogaba. Para ir así, he preferido ir más tranquilo y llegar como fuera. Me da pena porque es esta carrera y hace diez días estaba mucho mejor, pero todos los años por estas fechas, cuando llega el Valenciaga -fue el domingo pasado- llegan las alergias y a pasar 3 ó 4 semanas mal. ¿Qué le vamos a hacer! Mañana (por hoy) será otro día durísimo, pero tengo la esperanza de luchar y buscar una escapada». Así es la ilusión del debutante. La Vuelta le ha enseñado su categoría desde el primer día, pero Oroz mantiene la esperanza.



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