LA PELEA. Real Madrid y TAU, ya enemigos irreconciliables, se juntaron en Madrid para pasar la tarde del domingo y volvieron a escenificar su desencuentro. Esta vez fue a base de golpes, los que se dieron desde que el árbitro lanzó el balón al aire. Por momentos parecía que estábamos en un documental de La 2 viendo a dos carneros peleándose durante la época de celo por una hembra o por marcar un territorio. Chocaban y chocaban y no dejaban de chocar. El despliegue físico fue tan contundente que me levanté del asiento en el descanso para estirar un poco las piernas y me dolían los músculos. Entre tanta defensa, bloqueos, gente saliendo despedida, rebotes dobles o triples y varias melés estilo rugby, surgió Scola. Si ya de por sí suele destacar por su depurada técnica (que alcanza la excelencia cuando juega de espaldas a canasta), en un partido que se estaba desarrollando como una pelea de gallos, su actuación llamó la atención como pocas veces. Hasta el punto que incluso el público madridista supo premiar varios de sus juegos de pies con aplausos indisimulados. Si el trabajo de Scola fue de hormiguita, sumando y sumando sin prisa pero sin pausa, en el momento justo apareció Erdogan cual Godzilla cualquiera dispuesto a no dejar piedra sobre piedra. Sus dos zambombazos tuvieron un efecto devastador, que unido a los problemas planteados al ataque madridista por la zona decidida por Perasovic, decantaron el combate. Perdón, el partido.
EL ANTILÍDER. Las casas de apuestas deportivas quieren hacer un homenaje al equipo bilbaíno. Según uno de sus portavoces, si todos los equipos fuesen como el Lagun Aro, imprevisibles y capaces de hacer lo más difícil y fallar en lo más accesible, las apuestas vivirían épocas doradas. Por otro lado, J.J. Davalillo, (ahora X.J.), presidente del Bilbao Basket, ha propuesto a la ACB que su equipo juegue cada semana con el líder de la competición. «Nuestras posibilidades de salvación serán mucho mayores e incluso podríamos jugar los 'play off'», ha comentado el que dicen fue segundo mejor jugador bilbaíno de la historia. Son dos noticias ficticias, producto de mi propia imaginación, pero que al ritmo que va el conjunto bilbaíno no son descartables. Algo más en serio, si finalmente como parece se consigue la permanencia, el segundo año habrá servido para cumplir una exigencia de cualquier equipo que quiera echar raíces en el 'botxo'. Ser capaces de ganar a cualquiera, grandes incluidos. Seguir en la ACB y haber doblegado a Barça, TAU y dos veces a Unicaja resulta una combinación más que interesante. Para el año que viene, la Copa o los 'play off', que por pedir no sea.
EL ÚLTIMO PELDAÑO. Hoy mismo comienza para TAU, Barça y Madrid. La Final a cuatro de Praga está a la vuelta de la esquina y al menos habrá un equipo ACB por allí. Al TAU le ha tocado la más fea. Dejando a un lado lo del tema del infierno griego y todas esas cosas llenas de tópicos que tanto gusta de comentar (creados eso sí, con una base de realidad) el Panathinaikos es un mal adversario, más allá de la desventaja de campo, que por supuesto no ayuda mucho. Pero lo que más asusta es lo que han hecho en su grupo de clasificación. Un equipo que pierde los tres primeros partidos y es capaz de sobreponerse y terminar primero demuestra, además de calidad, una entereza sobresaliente. Si le sumas 20.000 locos por su equipo, la resultante es una empresa de enorme envergadura. La clave, el partido de hoy. Y del Barça-Madrid, como no me fío un pelo de los dos, pues no tengo ni la más remota idea de lo que puede pasar. O sea, que me limitaré a comentar la semana que viene lo ocurrido. Así siempre tienes razón.