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Viernes, 31 de marzo de 2006
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LA CARGA. Juanito y sus compañeros preparan el material. / FERRÁN LATORRE
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Juanito Oiarzabal vuelve a pasear por las calles de Katmandú. Han sido más de dos años desde su última visita en los que ha vivido de todo, incluido la amputación de los diez dedos de sus pies. Pero todo eso ha quedado atrás y se encuentra ya inmerso de lleno en su enésima expedición al Himalaya, en este caso al Yalung Kang, cumbre secundaria del Kangchenjunga que mide 8.505 metros. En su vuelta a la capital nepalí, Juanito ha podido comprobar los amigos que tiene allí, ante el interés que han suscitado sus pies. «Ha sido increíble, todos estaban enterados del accidente y de mis amputaciones y estaban muy preocupados por mí. Realmente son buenos amigos», explicaba.
 
 

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