En la cafetería de la flamante nueva sede de Iberdrola en el Campo de las Naciones, en Madrid, no hay sillas. Sólo mesas. Si los trabajadores quieren un café, se lo tienen que tomar de pie. Así no alargan demasiado el descanso y vuelven rápido a sus puestos. Aunque puede que Ignacio Sánchez Galán, actual consejero delegado de la eléctrica y próximo presidente de la compañía a partir del 26 de abril, no haya tomado las decisiones sobre el diseño el edificio, es un buen símbolo del ritmo frenético que ha implantado en la empresa desde su llegada en 2001. «Él exige mucho a los demás, pero también a sí mismo», resume uno de sus colaboradores. «Desde que está él, se 'curra' más y ha aumentado la productividad», asegura un representante sindical.
Este ejecutivo salmantino de 55 años aterrizó en Iberdrola con una misión: revitalizar y modernizar un grupo que atravesaba un momento delicado tras frustrarse el proyecto de fusión con Endesa debido a los obstáculos que puso el Gobierno del PP. Iñigo de Oriol, responsable directo de su 'fichaje', debió de ver en su 'curriculum' la imagen exacta de lo que buscaba. Entre sus grandes éxitos empresariales figuran el haber levantado de la nada Airtel -luego comprada por Vodafone- y la firma vasca Industria de Turbo Propulsores (ITP) hasta colocarlas en un puesto destacados dentro de sus respectivos sectores. Había empezado su trepidante carrera en Tudor, a la que dedicó casi 19 años.
Era un absoluto profano en materia eléctrica. Pero se pensó que si había lidiado con éxito con pilas, motores o teléfonos móviles, este ingeniero industrial licenciado en el ICAI no tendría problemas para manejar el mundo del kilowatio. Su desconocimiento del sector pesaba poco en la balanza frente a su leyenda de eficiente gestor, capaz de 'dar la vuelta' a cualquier empresa, por anquilosada que esté, hasta adaptarla a las condiciones que exige el cambiante mercado.
En román paladino
Esta imagen también venía acompañada de una leyenda más 'negra' de hombre duro e implacable que, según apunta una persona que trabajó con él en otra etapa, «se lleva por delante sin ningún miramiento a los que no le valen». «Es cierto que es exigente, pero es muy claro en lo que quiere de ti y eso facilita las cosas», apunta un estrecho colaborador suyo de ahora, que ya estaba en Iberdrola antes del desembarco del 'torbellino' Galán. «Habla román paladino. Te dice de forma directa lo que has hecho bien y lo que no», añade otro. El propio Oriol, en la rueda de prensa de ayer previa a la junta de accionistas, se refirió al consejero delegado como un «hombre duro», aunque «sobre todo es duro consigo mismo».
El mercado, que es un juez imparcial, califica con buena nota su gestión. La acción de Iberdrola se ha revalorizado un 40,8% desde mayo de 2001 hasta el cierre del año pasado -un 63% hasta ahora- y los analistas han aplaudido su apuesta por las energías renovables y los ciclos combinados, que luego el resto de empresas del sector ha seguido. «Al principio nos miraban con escepticismo, pero luego todos nos han copiado el modelo», afirma un directivo de la empresa.
Galán lideró con éxito la resistencia de la eléctrica vasca a la OPA hostil de Gas Natural y, en un giro que define muy bien su estilo como ejecutivo, ahora se ha convertido en aliado del operador gasista en su asalto a Endesa. Él se pone metas y nada le detiene hasta conseguirlas.