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Jueves, 30 de marzo de 2006
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DEPORTES
TAU CERÁMICA
Un ogro con suerte
El campeón griego, que estuvo a un tris de la eliminación, exhibe una plantilla construida a golpe de talonario en su reto por levantar la cuarta Euroliga de su historia
Un ogro con suerte
TRIUNFO. El pívot Tsartsaris encarna el júbilo del 'Pana'. / EUROLIGA
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Pavlos Giannakopoulos tiene un sueño confesable. Quiere otra Euroliga en su vitrina. La desea con todo el alma. Sería la cuarta en su carrera como presidente. Para ello volvió a inyectar el pasado verano otro puñado de millones a 'su' Panathinaikos. Tampoco le supone demasiado. Según la revista 'Forbes' posee una de las diez mayores fortunas de Grecia. La mayoría de los productos farmaceúticos que se despachan en su país lleva su sello. Así que puede permitirse el capricho.

Y Giannakopoulos confía ciegamente en una persona para liderar este nuevo asalto. Se trata de Zeljko Obradovic. Su entrenador desde 1998. Su gurú. En Atenas nunca se ha dudado de su valía. Con el serbio en el banco se han hartado a levantar títulos, como la Liga y la Copa. Así que nadie levantó la voz cuando el equipo encadenó -contra todo pronóstico- tres derrotas consecutivas en el arranque del Top 16.

Ni una línea de crítica. Ni un grito de desaprobación en el OAKA. Giannakopoulos sabe que Obradovic es el hombre. La afición verde, también. Como la suerte se ha aliado en la segunda mitad con el gigante ateniense, el matrimonio ha salido reforzado.

Ahora, el Panathinaikos ansía aparecer una vez más por la 'Final Four'. Aparte de la ventaja de campo -el OAKA reventaría en el supuesto de disputarse el tercer encuentro-, sus poderes deportivos le convierten en un auténtico ogro. Por no mentar su influencia en los despachos. El rival que nadie quería.

Un grupo de campanillas

Aunque las lesiones les han acompañado durante el presente curso, Obradovic dispone de un grupo de campanillas. Quizá el más potente del campeonato. Y con un añadido, la mayoría de sus pupilos acumula varias temporadas juntos. Con Lakovic como maestro de ceremonias, el resto se mueve al son que toca este liviano base.

En el perímetro, Diamantidis ejemplariza el prototipo del jugador total. Capaz de secar al más pintado, con buena mano y un punto de picardía que le convierte en indispensable. El cóctel en el perímetro añade de todo: tiro (Hatzivrettas y Scepanovic), experiencia (Alvertis), juventud (Spanoulis) o raza (Papanikolau).

Por dentro, el panorama resulta igual de desalentador para el TAU. El atlético Batiste se ha apropiado del corazón de la marea verde a mate limpio. Le secundan un operario cualificado llamado Tsartsaris, un viejo conocido como es Tomasevic o el renqueante Femerling. Por si fuera poco, hasta los más bisoños le funcionan. Su último descubrimiento es Dusan Sakota. El primogénito del seleccionador serbio ha explotado este año. Hace una semana le hizo ¿28 puntos al Kolossos en 19 minutos! Y eso que tan sólo es el quinto pívot.



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