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Domingo, 26 de marzo de 2006
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Rodar como profesionales
Tres lectores viven con EL CORREO un entrenamiento con el equipo Kaiku que resultó una experiencia «única e inolvidable»
Rodar como profesionales
ARROPADOS. Retortillo, Arenaza y Vázquez lideran el grupo durante un momento del entrenamiento por el valle de Sakana. / FOTOS: BERNARDO CORRAL
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La cita es en el aparcamiento de un conocido centro comercial de Alsasua a las diez de la mañana. El bermeotarra Víctor Arenaza, el vitoriano Sergio Retortillo y el baracaldés Sergio Vázquez han llegado con antelación. Son los tres afortunados lectores de EL CORREO a los que la suerte les ha deparado que puedan disfrutar de una jornada de entrenamiento con el equipo profesional Kaiku.

Agrupados en un corro ya han tenido la ocasión de conocerse y especular sobre lo que la sesión les puede deparar. Todos son aficionados a la bicicleta aunque a diferentes niveles. Arenaza y Vázquez prefieren la de montaña y salen a rodar cuando el trabajo se lo permite, Retortillo es un adicto al pedal. Ha corrido clásicas y citas tan exigentes como la 'Quebrantahuesos' y sus piernas están acostumbradas a acumular unos 10.000 kilómetros al año.

A los pocos minutos, el responsable de comunicación del equipo conduce al grupo hasta la sede del equipo situada en un polígono industrial. Los ciclistas del Kaiku, Urtasun, Azanza, Galparsoro, Oroz, Berasategui y Ruiz de Larrinaga, ultiman los preparativos. Óscar Guerrero, director del equipo, recibe a los invitados en la puerta y se interesa por su estado de forma.

Arenaza es el primero en hablar. «No se cómo anda el resto pero yo 'tranqui'», señala. Retortillo desgrana parte de su currículo y apostilla: «Si hay que sufrir, a mí no me importa». Vázquez, por su parte, desvela que ha tenido que quitar el polvo a la bicicleta de carretera, pues la tenía en el trastero.

El máximo responsable del equipo diseña el recorrido en su cabeza y anima a los participantes. «Daremos un par de vueltas por una zona cercana. Tranquilos, vamos a pasarlo bien», les anima.

Como en carrera

Acceden al interior. Es el turno de enfundarse el traje del Kaiku y comenzar a rodar. En cuestión de minutos los tres se convierten en un miembro más del equipo. «¿Qué nervios! Parece que me estoy jugando el prólogo», señala Arenaza.

Mientras el mecánico del equipo repasa la máquina de Vázquez, los profesionales se interesan por sus nuevos compañeros y enseguida surge la complicidad, y los temas relacionados con la profesión de unos y la afición de los otros saltan a escena.

Todo está preparado. Instantánea para la posteridad y para poder presumir ante los amigos incluida. El grupo parte unido por la antigua carretera nacional dirección Pamplona, un recorrido llano con pequeños repechos y poco tráfico que discurre por el valle de Sakana.

Los nervios quedan olvidados y el ambiente comienza a animarse. Todos los corredores arropan a sus invitados.El ritmo es bueno, aunque alguno quiere más. Como si de una carrera de verdad se tratara, comienzan las hostilidades. Transcurridos unos quince kilómetros, Retortillo no aguanta y suelta un demarraje para poner a prueba al grupo.

Poco más tarde, Vázquez tiene problemas con su máquina. Un eslabón de su cadena está medio abierto. El mecánico acude presto a solucionar el problema. Urtasun lo espera y se reincorporan sin problemas.

Retortillo, sin embargo, no ha tenido suficiente y cambia otra vez el ritmo. Azanza y Galparsoro reaccionan y los tres se van del grupo. «Venga, la meta en el repecho», grita el director. La tensión se dispara y el sprint está servido.

Tras más de hora y media, finaliza el entrenamiento. Los invitados están satisfechos. «Ha sido una experiencia única e inolvidable», coinciden.



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