«La desgracia está cantada. Luego nos echaremos las manos a la cabeza». El secretario general de la Asociación de Empresarios de Automoción de Álava (Adeada), Fernando Díaz Zufiaurre, mostró ayer su indignación al conocer que Júndiz vuelve a ser el escenario de carreras clandestinas de coches.
El portavoz de los talleres no quiere cerrar los ojos ante «una realidad clara, y es que en Vitoria existe una afición por el mundo del motor que lleva a la gente a hacer estas locuras». A su juicio, sólo hay una solución: la construcción de un circuito profesional, una «genial» idea que ya impulsa un grupo de empresarios alaveses que aspira a inaugurar una pista de velocidad en Foronda, junto al aeropuerto.
De momento, ese es un plan de futuro y Díaz Zufiaurre apunta la necesidad de impedir «ya» que una de esas pruebas acabe con un trágico accidente. Por eso, el experto en automoción apunta la conveniencia de que surja una iniciativa -pública o privada- para que se habilite «un lugar temporal» para realizar estas exhibiciones. Señala, en este sentido, la posibilidad de que se realice un estudio para poder «cortar algunas calles o utilizar algún recinto» y colocar una pista «con vallas, paja y neumáticos en los laterales». Lo principal, agregó, es que los espectadores «estén subidos a una grada y libres de cualquier peligro».
Posibles fallos
El portavoz de los talleres lanza un claro mensaje al público de Júndiz y Los Llanos: «Está claro que se están jugando la vida. Se ponen en las curvas y deben saber que hasta los pilotos profesionales tienen fallos de vez en cuando, y eso cuando no hay un error mecánico o la calzada resbala. Los cementerios están llenos de gente atropellada o que ha sufrido un accidente. No me cansaré de advertirlo, es increíble lo que está pasando», enfatiza.