El Correo Digital
Domingo, 26 de marzo de 2006
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Les importa un bledo que Sardá se haya cogido un año sabático: por ellos, como si no vuelve. Nunca habían visto a Letizia antes de que se anunciase su compromiso con el Príncipe Felipe. Tampoco se ríen de las ocurrencias de Buenafuente, ni saben quién gana 'Gran Hermano'. Para ellos, expresiones como 'qué pasa neng', 'nominator' e incluso 'quietorrr, pecadorr de la pradera' son un desconcertante galimatías, porque viven apartados del universo del que proceden. Y no son extraterrestres ni pertenecen a ninguna secta. Lo que les pasa es que han decidido vivir sin televisión. Son pocos, pero los hay. En un mundo donde este medio tiene cada vez más peso -nuevas cadenas generalistas, televisión digital terrestre, proliferación de canales locales y de pago -, los 'sin tele' son ejemplares realmente exóticos y, muchas veces, incomprendidos. Como Alejandro, Ángel y Azegiñe, que se pusieron en contacto con EL CORREO a través de la sección de enlaCe para contarnos las razones que les llevaron a prescindir de lo que ellos, más que nadie, consideran una 'caja tonta'.
 
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