Vuelve el 'Jarama' de Vitoria. Los frenazos, los derrapes y las pruebas clandestinas de velocidad regresaron el viernes al polígono industrial de Júndiz, donde decenas de jóvenes conductores parecen empeñados en demostrar un pretendido dominio del volante. Más de 2.000 personas acudieron como espectadores de la peligrosa velada, que recordó a las celebradas durante el último verano, cuando la Policía Municipal y la Ertzaintza tuvieron que establecer dispositivos especiales de vigilancia para abortar varias carreras ilegales. En esta ocasión, los bólidos apenas pudieron 'volar' durante una hora, el tiempo justo para desafiar a los agentes hasta que irrumpieron las sirenas y se produjo la estampida.