La hembra de pingüino emperador, en una compleja y amorosa operación, deposita a su cría entre las piernas y el vientre del macho para protegerla del ardiente hielo y se lanza al mar, en busca de pescado. A la vuelta, regurgita la comida y alimenta a su pequeño. Está en su naturaleza. Miriam también quiere que su hija Sara coma, pero no lo logra. La anorexia y la bulimia han conseguido minar la salud de ambas y destruir la confianza entre ellas y la armonía de su hogar. Dos males de esta sociedad y de este tiempo que impiden que una mujer cumpla con su deber de madre.