La primera punzada de la vida se recibe 48 horas después del nacimiento. Una enfermera pincha el talón del bebé y obtiene una muestra de sangre, con la que los médicos saben si el metabolismo del bebé se comporta como debe. Si funcionan correctamente todos los organos que hacen que unas sustancias se asimilen y otras se eliminen. En la actualidad, la prueba del talón permite diagnosticar dos enfermedades -hipotiroidismo congénito y la fenilcetonuria (PKU)- tan graves que, si no se detectaran a tiempo, la criatura podría sufrir daños paulatinos en el cerebro que le llevarían a la deficiencia mental.