Spike Lee es uno de los nombres con más peso en el grupo de cineastas negros que en los 80 filmaron los problemas raciales de Estados Unidos. A punto de cumplir sus veinte años como realizador, Lee ha viajado a España para presentar su cuarta película con Denzel Washington, 'Plan oculto', la crónica de un atraco perfecto que llegará a las pantallas el próximo 12 de abril. Nada hace intuir que Lee esté a punto de cumplir 49 años. Con un moderno atuendo más propio de un adolescente fanático del hip-hop que de un poderoso miembro de la comunidad afroamericana, el autor de 'Malcolm X' no se lo pone fácil al entrevistador al responder a la batería de preguntas en segundos y con desgana.
«No buscaba hacer un homenaje a las películas de atracos y corrupción de los años 70. No me limité a dirigir lo que estaba escrito, porque la mayoría de los comentarios sociales y el retrato de esa Nueva York multirracial son míos».
Más comedido que de costumbre a la hora de lanzar sus mensajes sobre el racismo, Lee ha reunido a Denzel Washington, Jodie Foster y Clive Owen. «Dicen que en mis últimos filmes he atendido menos a los conflictos de mi raza. Mi obra hay que mirarla en conjunto. En mayo se cumplen los veinte años de 'Nola Darling'. No hago balance de mi carrera porque no miro al pasado, sino a los próximos 20 años», asegura el realizador, que ultima un documental sobre los efectos del 'Katrina'.
El director de 'Haz lo que debas' da «gracias a Dios todas las noches» por hacer lo que más ama: películas. «No olvido que hay muchas personas que toda su vida tienen que hacer un trabajo que odian». Hijo de una profesora y un músico de jazz, Lee suelta un «está bien» cuando se le pide su opinión sobre el éxito de 'Crash' en los Oscar. «Aunque me da la impresión de que no querían que se lo llevara 'Brokeback Mountain'. Se ha hablado mucho del compromiso de los Oscar, pero en Hollywood no ha cambiado nada. No veo a ningún ejecutivo de los estudios apostando por el cine de compromiso político y social. Está muy bien que Denzel Washington y Halle Berry tengan el Oscar en su casa, porque ganan mucho dinero, pero son excepciones. Es muy complicado para los negros encontrar papeles que se salgan de las drogas, el hip-hop y la comedia».
Lee añade que los problemas de los negros «siguen existiendo, no se van a resolver por el cine, no creo que una película cambie las cosas». Crítico con el Gobierno Bush «porque con las 'leyes patrióticas' están controlando la libertad de las personas», el director constata que no ve el final del conflicto iraquí: «Han pasado tres años desde la invasión y no veo el final, es peor que Vietnam».