El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, y el primer ministro francés, Dominique de Villepin , respaldaron ayer la existencia de una política energética común en la UE y la creación de grandes grupos europeos, pero rechazaron las operaciones «no amistosas».
Los dos países se enfrentan a operaciones de concentración no deseadas en el ámbito energético: la OPA del grupo alemán E.on sobre Endesa, en el caso de España, y el interés de la compañía italiana Enel por la empresa franco-belga Suez, en el de Francia.
Zapatero, que se reunió con Villepin en el Palacio de la Moncloa, subrayó que el rechazo del Gobierno a la oferta de E.on no tiene que ver con el «proteccionismo», sino con la necesidad de garantizar el abastecimiento en «un sector estratégico para la seguridad».
Por su parte, Villepin abogó por impulsar «grandes proyectos industriales» europeos que no surjan de una iniciativa «no amistosa», sino de la cooperación entre entidades, como, según recalcó, es el caso de la fusión entre Suez y la compañía pública francesa Gaz de France.
En el mismo sentido, Zapatero señaló que la política energética común debe llevarse a cabo mediante alianzas y «grandes acuerdos», de modo que se asegure el abastecimiento en un sector que es «crucial» para la seguridad de Europa.