El Correo Digital
Martes, 14 de marzo de 2006
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LA RIOJA
Los últimos acontecimientos en el seno del Logroñés CF con la derrota por goleada contra el L'Hospitalet, la posterior dimisión «meditada» de Jesús Carazo, y la situación límite en la que se encuentra la entidad ha servido para que los dirigentes reaccionen y dejen de culpar a los entrenadores para mirar directamente a los jugadores que conforman la plantilla rojiblanca.
Los jugadores del Calahorra han elegido, a jucio de la directiva rojilla, un mal momento para reclamar sus emolumentos pendientes de cobro. Lo han hecho en las vísperas del trascendental choque contra el Logroñés en las Gaunas, cuando además a las puertas está la firma del convenio con el Ayuntamiento. Lo que tenía que ser tranquilidad y concentración para los dos próximos compromisos se ha convertido en reclamaciones por parte de la plantilla de dos mensualidades, dejando el plano deportivo y la lucha por los puestos de la liguilla en un segundo lugar.
La remontada, casi apelando a la épica, que tuvo que realizar el Logroñés este pasado domingo para superar un 2-0 adverso frente al Villegas trajo consigo un sobreesfuerzo que acabaron pagando caro algunos jugadores blanquirrojos. Tal es el caso de Aitor Aldeondo y de Fernando Marín.
Salvar la categoría cuanto antes. Ya no se habla de otra cosa en el vestuario del Caja Rioja. Las últimas derrotas obligan a los riojanos a replantearse sus actuaciones. Para Sala varios factores han condicionado al equipo: el aspecto psicológico, el cansancio de Bustamante y de Burditt, así como la falta de un complemento exterior para David Suka.
El esfuerzo y la entrega del Viana en su partido frente al Badarán obtuvieron la recompensa de llevar los tres puntos a su casillero. Los navarros, que sumaron así su tercera victoria de la temporada, lograron tener siempre el marcador a su favor, imprimieron gran velocidad a su juego y acabaron por sorprender a un Badarán que partía como favorito. Al descanso, los locales ganaban por 5-2 y al final de 8-7.
El Cajalón Calasancio cumplió con los pronósticos y se hizo con el título de liga en la cancha del Navarrete. Aunque las cosas no acabaron como los dos equipos hubieran querido, ya que el árbitro decretó el final del encuentro cuando sólo habían transcurrido 49.44 minutos de juego. En ese momento, el marcador era de 7-21. El acta detalla que el motivo de la suspensión fue la «conducta antideportiva del equipo A» y explica que los locales, tras un lanzamiento desde el centro del campo, en el posterior ataque visitante, se desentendieron del juego dejando jugar como quisieran a los de Escolapios.

Vocento