El suspense desatado desde el jueves por el posible encarcelamiento de Arnaldo Otegi se mantendrá al menos hasta hoy. El juez Fernando Grande-Marlaska le dispensó ayer de acudir a la vista programada en la Audiencia Nacional para decidir sobre su entrada en prisión tras comprobar que padece una bronquitis, y aplazó la celebración de su comparencia hasta que lo permita su estado de salud. Un forense chequeará por orden del juez cada doce horas al dirigente de la ilegalizada Batasuna para fijar lo antes posible una nueva fecha de comparecencia. La Ertzaintza, además, vigilará su domicilio de Elgoibar de forma permanente para evitar una hipotética fuga del líder de la izquierda abertzale.