«La naturaleza se cobra vidas sin inmutarse, no conoce el daño que causa. El hombre, en cambio, utiliza la inteligencia para refinar la maldad, y con esa inteligencia se puede llegar a ser exquisitamente cruel. Los peores seres humanos que he conocido en este mundo eran todos muy inteligentes».», afirmó ayer Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) durante la presentación de 'El pintor de batallas' (Alfaguara), su novela más filosófica e introspectiva. «No hay cambio en mi forma de ver la realidad, lo que hay, lógicamente, es evolución», argumentó. «El ojo de ahora está más experimentado que cuando tenía treinta años, pero sigue siendo el mismo».