 A POR EL BALÓN. Edu Alonso y Bodipo tratan de hacerse con la pelota ante la oposición de Arruabarrena. / IOSU ONANDIA |
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| LA FICHA |
3-2 Alineaciones
Villarreal: Viera; Javi Venta, Gonzalo, Quique Álvarez, Arruabarrena; Senna, Josico (Font, m. 58), Tacchinardi (Arzo, m. 81); Riquelme; José Mari (Guille Franco, m. 58) y Forlán.
Alavés: Costanzo; Edu Alonso, Gaspar, Sarriegi, Coromina; De Lucas, Astudillo, Juanito (Jandro, m. 85), Nene (Lacen, m. 46); Aloisi y Bodipo (Blago, m. 62).
Los goles
0-1, m. 10: Gran jugada de Bodipo por la banda con centro rematado con precisión por Aloisi.
1-1, m. 19: Riquelme, de córner directo en un grave error de Costanzo.
1-2, m. 36: Juanito envía en profundidad sobre De Lucas, que marca de disparo cruzado que toca Viera.
2-2, m. 63: Riquelme en el segundo palo, en otro córner, tras la peinada de Guillermo Franco.
3-2, m. 83: Guillermo Franco remata sin marcaje alguno un centro de Héctor Font.
Árbitro
Pérez Burrull, del comité cántabro. Regular. Amonestó a Senna, Riquelme, Quique Álvarez y Arzo por el Villarreal. Sin tarjetas para el Alavés.
Incidencias
Alrededor de18.000 espectadores en El Madrigal. Presencia de aficionados albiazules. |
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Desesperante resultó el regalo del Alavés ayer en El Madrigal cuando las concesiones se empiezan a pagar a un precio exagerado. Se le escapó el partido primero y después hasta el punto que hubiera al menos compensado su esfuerzo. Entre un obsequio de Costanzo, la flagrante debilidad a balón parado del equipo y un exceso de conservadurismo final se filtró la esperanza de asomar la cabeza en la Liga. Dos ventajas adquiridas a golpe de claridad ofensiva se dejaron marchar por la peor de las vías, la de un equipo carente de solidez y otra sustitución, nuevamente la de Blago por Bodipo, que desorientó más que ayudó al cambiar de sistema. Nueva derrota, un punto de nueve en tres partidos y la condena a una situación que comienza a ser crítica a falta de doce encuentros.
El Alavés post-Oliva se ha quedado en poca cosa. Ni siquiera el mejor ataque de los cuadros que luchan por la permanencia puede soportar errores de tal calibre como los cometidos ayer ante el Villarreal. Ha perdido el equipo vitoriano la fiabilidad necesaria para sostenerse en el alambre. Se puede considerar normal caer en el Santiago Bernabéu y El Madrigal, dos de los campos más complicados de la categoría, pero bastante menos comprensible una vez vistos el desarrollo de los duelos. En Madrid, la escuadra albiazul se diluyó en diez minutos y ayer desperdició su trabajo por falta de concentración en acciones puntuales y un tramo final de miedo, falta de contundencia y desorden táctico.
Gran parte del partido se jugó en cuarenta metros. Con reducción de espacios, dos defensas adelantadas y los delanteros en el filo del fuera de juego. Mientras existió el cara a cara el Alavés martilleó sin piedad la meta de Viera. Con pocas llegadas al área, pero demoledoras. Astudillo y Juanito controlaban sin apenas grietas la zona ancha, territorio natural de Riquelme, y provocaban el atasco amarillo. A partir de ahí, la movilidad de De Lucas y la pelea y calidad de Bodipo y Aloisi rompían a un adversario sorprendido. Los dos delanteros fabricaron el primer tanto y Juanito y De Lucas, el segundo con una eficacia espectacular.
Un partido alocado
Entre uno y otro gol, eso sí, aparecieron los primeros problemas. Cerró Riquelme el córner, Edu Alonso se agachó en el primer palo ante lo que pareció un grito del portero y Costanzo se tragó la pelota. Resultó en cualquier caso la consecuencia de los problemas alavesistas a balón parado. Ante un adversario incapaz de atravesar las bandas albiazules, salvo en un par de cambios de orientación medidos hacia Forlán, las faltas y córners en un campo muy estrecho se convertían en un suplicio. Un manojo de nervios el otras veces seguro Costanzo; un sistema defensivo demasiado poroso.
Alocado y sin control, el primer periodo se cerró con el 1-3 en las botas de De Lucas, que esta vez se adornó sin motivo sin resultado. Y la constatación de la inexplicable ausencia de Nene, que perdía balones a un ritmo de récord. Tan evidente era su tarde de Carnaval atrasada que los técnicos optaron en el descanso por dar el disfraz de interior zurdo a Lacen. Fue el primer y único movimiento sensato del dúo Piterman-Luna.
El Alavés se reforzó en la parcela defensiva y sometió a un Villarreal que no había dejado nada en el banquillo: Riquelme, Senna, Forlán y toda la artillería de Pellegrini sobre el césped. Con una posesión de balón abrumadora -cerca del 70%-, pero sin profundidad ante una zaga sólida, donde Gaspar no desentonó pese a sus tres meses de ausencia en el once inicial. De nuevo aferrado a los córners, donde volvió a naufragar el Alavés. Toque de Franco en el área ante tres albiazules y remate final de Riquelme sin oposición.
Cambio de Bodipo
Empató el argentino un minuto después de que Bodipo dejase el terreno de juego con malos modos por una sustitución repetida ante el Racing y que volvió a desestabilizar al equipo. Más allá del tanto de Riquelme, sólo atribuible a otra falta de concentración colectiva, el Alavés volvió a penar cuando Pellegrini cambió las fichas y situó a Franco y Font sobre el campo. La respuesta fue el 4-2-3-1 alavesista, con De Lucas de media punta y Blago por la derecha.
Los problemas llegaron por la izquierda. Font se asoció con Javi Venta para explotar el filón de la banda. Coromina, sin apenas ayuda, se vio en inferioridad. Y por ahí llegaron las internadas y finalmente el centro del gol, con Franco otra vez libre de marca. Un cúmulo de regalos, que la posterior entrada a deshora de Jandro no pudo remediar. Otra vez en el diván, el Alavés necesita un buen psicoanalista. A poco más de dos meses para el final se siente otra vez superado por las circunstancias. En una situación límite.