La temporada de huracanes del año pasado fue anómala, tanto por el elevado número de ciclones como por su intensidad. La singularidad de estas perturbaciones cruzó incluso el Atlántico y pilló de sorpresa a España con dos insólitas tormentas tropicales, 'Vince' y 'Delta', que siguieron una trayectoria infrecuente y afectaron respectivamente a la Península y al archipiélago canario.
«Estos nuevos fenómenos tropicales nos anuncian que en España pueden repetirse en un futuro y, quizá, con mayor frecuencia», alertó ayer Arturo Gonzalo, secretario general para la Prevención de la Contaminación y del Cambio Climático. Para atajar en lo posible sus consecuencias, se ha optado por crear en el INM una unidad específica dedicada a la meteorología tropical. En principio, este órgano acogerá a cuatro o cinco expertos que trabajarán en coordinación desde las sedes de Madrid y Canarias y mantendrán un estrecho contacto con el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos. Además, se instalará un nuevo radar en las islas.
Lixión Ávila, destacado especialista del centro norteamericano, subrayó en Madrid que la tormenta 'Delta' fue de todo punto impredecible, aunque Canarias recibió el aviso con «suficiente antelación». Según esta autoridad, «se trató de un fenómeno poco común y bastante bien salió todo».