«Está aporreando la puerta y tengo miedo». Es la llamada desesperada de una madre que alertaba el pasado jueves a la Policía Municipal de Vitoria de que su hijo había vuelto. Estaba «borracho» y le insultaba desde la escalera. En esa vivienda de Zaramaga están acostumbrados a que los objetos vuelen por los aires cuando el joven se enfada. La mujer temía volver a ser agredida, pero imploraba que ningún agente le detuviera aún. «Si vuelvo a llamar, tendréis que venir», decía temerosa. No volvió a hacerlo. Pese a todo, agentes de paisano vigilaron la zona para evitar una posible desgracia. Todo se quedó en «un susto» más.