Mariano Rajoy recibió ayer un auténtico baño de multitudes. El presidente del Partido Popular fue el protagonista de la manifestación organizada por la AVT. La lluvia apagó los ánimos de los asistentes apenas media hora después de que arrancara la marcha. Sin embargo, allá por donde pasó la pancarta tras la que se situó el líder de la oposición, todo fueron algarabías. «Presidente, presidente», «Dales duro», «Arriba Mariano», le gritaron.
Esta vez su figura no se vio ensombrecida por la del ex jefe del Ejecutivo. José María Aznar acudió a la manifestación acompañado por su mujer, Ana Botella, pero hizo lo posible por confundirse con el paisaje de la calle Serrano para no restar ni un ápice de liderazgo a Mariano Rajoy.
El líder del PP pudo comprobar 'in situ' que sus críticas a José Luis Rodríguez Zapatero y a su actitud hacia el terrorismo tienen un público fiel. «Esta es una manifestación en la que muchísimos cientos de miles de personas expresan su opinión sobre lo que está pasando, y lo que piden es que se cumpla la ley y se respete a las víctimas», apuntó Rajoy. A su juicio, el mensaje que debería recibir el Ejecutivo es que la mayoría de los españoles desea «la derrota de ETA y no el pago de un precio político».
Rodeado por la plana mayor de su partido, el dirigente popular dejó claro que la convocatoria de manifestación corresponde a la asociación que preside Francisco José Alcaraz y que su presencia en la marcha se debía tan sólo a la obligación moral de apoyar a las víctimas, un sentimiento que, dejó caer, comparten muchos votantes del PSOE.
Ni izquierda ni derecha
«Aquí no hay una disputa entre partidos, entre la izquierda, la derecha y el centro», aseveró, «hay simplemente una apuesta por el sentido común, por la decencia, y por lo que quiere la inmensa mayoría de las personas». «Esto es lo que pide toda la gente que hay aquí, que son españoles de toda condición», insistió.
Rajoy aprovechó además para responder a las llamadas del Gobierno para que respalde sin condiciones su política antiterrorista. Recordó el pacto por las libertades y contra el terrorismo suscrito hace cinco años por los dos grandes partidos en el que «se le decía a ETA que no se le iba a pagar ningún tipo de precio político y que la política antiterrorista no se iba a cambiar». Y avisó de que lo único que apoyará su formación será el «sentido común» y «los grandes acuerdos en temas nacionales».