El Correo Digital
Domingo, 26 de febrero de 2006
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ÁLAVA
 
EDICIÓN IMPRESA
 
Varios comparseros se divierten durante el desfile. / IGOR AIZPURU
ÁLAVA
¿Quién dijo frío? Ni el rácano termómetro empeñado en no subir de los cuatro grados, ni la lluvia impidieron que Vitoria recibiera ayer -con una fuerte dosis de ingenio, sarcasmo y buen humor- las fiestas más desinhibidas del calendario pagano. Bajo el anonimato de las máscaras, miles de vitorianos tomaron las calles de la ciudad en una apoteosis de alegría y desenfreno, donde la subversión, el transformismo y la impunidad que otorgan las máscaras dieron carpetazo al estrés y a la rutina.
 
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