Natividad Rodríguez, la viuda del socialista alavés Fernando Buesa asesinado hace seis años por ETA y presidenta de la Fundación que lleva su nombre, recordó ayer a los partidos que «el significado social y político de las víctimas no puede ser obviado» en un proceso de paz. Ante un nutrido público entre el que se encontraban, entre otros, el lehendakari Juan José Ibarretxe, el líder de los socialistas vascos, Patxi López, el diputado general de Álava, Ramón Rabanera, o la presidenta de las víctimas del 11-M, Pilar Manjón, Rodríguez pronunció un sereno discurso en el que reflexionó sobre el momento actual.
«Os pido que no nos defraudéis, que al construir el futuro no os olvidéis de que ETA diseñó un calendario y mapa macabros en los que detrás de cada fecha y lugar hay una víctima que os interpela», dijo, tras rechazar que se haga un uso «partidista» de las personas que han perdido a sus familiares en un atentado. «Ningún proyecto político para ser moral se debe construir sobre la sangre inocente de los asesinados», zanjó.
Natividad Rodríguez se mostró convencida de que hoy «la paz está más cerca» y abogó por que el final de la violencia «sea justo» y que nadie «saque réditos políticos». Asimismo envió un menjase claro a ETA y a su «fracasado proyecto totalitario». «Podrán seguir prolongando su agónica presencia, pero nunca más van a poder influir políticamente porque no se lo vamos a permitir».
«Carta blanca no»
Antes del inicio del acto, la viuda de Buesa se mostró a favor del grupo de víctimas del terrorismo que por la mañana habían expresado en San Sebastián su apoyo a la política de pacificación del Gabinete Zapatero. «Hay que darle un voto de confianza», dijo.
A su lado, Pilar Ruiz, la madre del también asesinado Joseba Pagazaurtundua, expresó su postura contraria. «No hay que dar a ETA carta blanca, hay que tener un poco de sentido», dijo, pesimista ante un alto el fuego. «Como no les van a poder dar lo que quieren volverán a matar».
Ella fue una de las cinco madres que protagonizaron el homenaje a Fernando Buesa en el Teatro Principal de Vitoria. Bajo el lema 'Mirada de encuentros', cada mujer relató a la cámara cómo es la vida sin sus hijos.
Conchi Samaniego perdió a Rodolfo Benito, un prometedor ingeniero, en los atentados del 11 de marzo. «Me siento mutilada», afirmó. «La sociedad es cruda, te arropa al principio, pero luego intenta olvidar», denunció.
Pilar Ruiz confesó que no lloró por su hijo hasta un mes después, cuando leyó en un periódico un poema que le dedicaba: «Ay madre que me han de matar y no puedo hacer nada», recitó. Convencida de que «no hay novedad», Pilar Ruiz recordó que aquellos días, «aparte de Zapatero, no me llamó ningún político».
Begoña Elorza perdió a su hijo Jorge Díez en el mismo atentado en el que murió Buesa. «No quiero ser mujer, madre, abuela triste ni angustiada», dijo. Elorza, que aboga por la búsqueda del acuerdo dijo «odiar» a los terroristas; sin embargo, «no quiero venganza».
Consuelo Fenollar, madre del popular Gregorio Ordónez, animó a seguir «luchando, porque conseguiremos mucho. Si callamos, parece que no estamos y esa gente se crece más». Marta Bergare-txe, madre de 'Pertur', el dirigente etarra desaparecido en 1976, aseguró que «todas las madres sentimos lo mismo» y se preguntó «por qué no nos unimos».
Los jóvenes intérpretes de la academia de estudios orquestales de la Fundación Barenboim-Said pusieron el broche musical.