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Jueves, 23 de febrero de 2006
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GENERAL
el líder golpista
Antonio Tejero: "Del 23-F no hablo, lo he enterrado hace tiempo"
El cabecilla del golpe se encuentra recluido en las Costa del Sol desde 1996, donde vive alejado del mundo, de la prensa y del pasado
El ex teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina, por las calles de Málaga, en 2003. EFE
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Muchos de los principales protagonistas del 23-F, como el general Milans del Bosch, han muerto. Otros que podrían aclarar algunos de sus puntos oscuros, como el teniente coronel Antonio Tejero y el general Alfonso Armada, viven enclaustrados y guardan silencio; el primero, en la Costa del Sol y el segundo, en un pazo cercano a Santiago de Compostela.
Hace unos días, a raíz de la destitución del general Mena Aguado, quien insinuó que los militares podrían actuar si el nuevo Estatuto de Cataluña sobrepasa los límites de la Constitución, Tejero envió una carta a algunos medios de comunicación, con la que pretendía cobrar notoriedad. Contactado por teléfono para hablar del 23-F, rechazó mantener una entrevista: "Del 23-F no hablo, yo aquello lo he enterrado hace tiempo. Sólo quiero vivir la vida con mi gente, y preocuparme mucho por la situación de España", explicó antes de colgar el auricular.
Tejero , que nació en Málaga en 1923, fue considerado tras su rendición como el mando principal de la fuerza rebelde y golpista. Detenido, procesado y juzgado junto a sus compinches en una vista celebrada en dependencias del Centro Geográfico del Ejército, fue condenado a 30 años de cárcel y expulsado de las Fuerzas Armadas. Cumplió su condena entre las prisiones militares de Alcalá de Henares y Figueras (Girona), hasta que en 1993 una asociación de mujeres de militares solicitó su indulto, a lo que el golpista no se opuso.
El Gobierno denegó esa medida de gracia, pero a cambio el preso accedió al tercer grado penitenciario, que le permitió salir de la prisión entre las ocho de la mañana y la medianoche. En los tres años siguientes, el ex militar sólo tuvo que ir a la prisión a dormir. En 1996, le fue reconocida una redención de pena de más de cinco años, con la que cumplió las tres cuartas partes de su pena y pudo salir en libertad condicional. Desde entonces vive alejado del mundo, de la prensa y del pasado.



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