La Comisión europea propuso ayer a los Estados miembros eliminar el mercurio de diferentes instrumentos de medida utilizados en medicina o en meteorología, para reducir la incidencia de este metal en la contaminación de suelos y aguas.
De acuerdo con cálculos realizados por el Ejecutivo comunitario, los fabricantes de instrumentos de medida (termómetros médicos o meteorológicos, barómetros, tensiómetros o manómetros) utilizan del orden de 33 toneladas de mercurio al año, 25 ó 30 de ellas sólo en termómetros.
La Comisión entiende que este mercurio es un peligro potencial para la salud humana. Cuando, una vez inservibles los aparatos, van a parar a la basura, existe un serio riesgo de que el mercurio se transforme en metilmercurio, su forma más tóxica. A través del terreno, y debido a su peso, el metilmercurio termina contaminando los acuíferos subterráneos y puede llegar hasta el mar, desde donde pasa fácilmente a la cadena alimentaria humana.
Para el vicepresidente de la Comisión, Gunter Verheugen, la medida «reducirá la cantidad de mercurio tóxico que penetra en el ciclo de los desechos. Será buena para la salud de los consumidores y para el medio ambiente».
La Comisión prevé establecer un marco jurídico que incentive a los fabricantes para ofrecer soluciones alternativas. Su propuesta no concierne a determinados aparatos médicos que utilizan mercurio cuando no existe sustituto a este metal para ellos.