El director alemán Mathias Glasner y el argentino Rodrigo Moreno, aunque estudiaron cine en sus respectivos países, comparten una rara tendencia que ayer transformó las butacas del Berlinale Palast en algo parecido a la tortura e hizo añorar la excelente jornada del domingo. Ambos escribieron el guión de sus películas, no les gusta hacer hablar a sus personajes y ninguno de los dos dedicó mucho tiempo para aprender el difícil arte del montaje.
Es cierto, el tema central de las películas 'Der Freie Wille', de Glasner, y de 'El custodio', de Moreno, es la soledad y la incomunicación, dos aspectos que marcan la personalidad de los personajes y los convierte en seres introvertidos y silenciosos. Theo, el violador, y Rubén, el guardaespaldas, son dos seres que no se comunican y que están marcados por el estigma de la tragedia.
Mathias Glasner necesitó 163 minutos para relatar la atormentada vida de Theo, un hombre que vivió nueve años tras las rejas en un hospital psiquiatrico, después de haber sido encontrado culpable de haber violado y golpeado a tres mujeres. Theo es dado de alta e intenta reinsertarse a la sociedad.
Después de encontrar trabajo en una imprenta, el protagonista conoce a Nettie, una joven de 27 años que ha logrado romper las ataduras que la unían a su padre, quien abusó psicológicamente de ella toda su vida. Theo encuentra algo parecido a la normalidad y tiene por primera vez relaciones sexuales casi normales. Pero nunca logra despojarse del violador que lleva en su interior.
«No es una película sobre un violador, sino un perfil muy íntimo y privado de una persona que está marcada por la soledad y la incomunicación», dijo Glasner al intentar explicar la ambivalencia que ofrece su cinta. «La vida de los violadores me interesa y quise transmitir sus sentimientos, pero evité explicar si un violador puede regenerarse».
El desenlace es previsible, y cuando se encendieron las luces en la sala muchas personas se preguntaron en voz alta si eran necesarios 163 minutos para conocer lo que el destino le deparaba al atormentado Theo.
Acabar con la soledad
Rubén, el guardaespaldas argentino, también es un hombre atormentado y silencioso, pero su tragedia es la soledad y las humillaciones que debe vivir a la sombra del ministro al que protege. Rubén no tiene vida ni personalidad propia, casi nunca habla y tampoco nadie sabe lo que piensa. Hay que adivinarlo.
«El custodio acumula demasiadas humillaciones y, al final, se cansa de su trabajo y del ministro», dijo el director al explicar el violento desenlace de su película. Claro, la cinta pudo haber tenido otro final, pero Rubén, al igual que Theo, ya está cansado de vivir con sus propias angustias. Otra coincidencia entre Glasner y Moreno, es la presencia del mar en sus respectivas películas. Los dos personajes centrales buscan la inmensidad del océano para acabar con su soledad y sus demonios.
'El custodio' es la única película hablada en español de la competición oficial, y era esperada con interés. Con mucha más expectación se aguardaba la presencia de Richard Gere, la gran estrella de esta edición, que ayer no pudo finalmente venir a Berlín porque su vuelo fue cancelado por el temporal de nieve en Nueva York. Estaba previsto que el actor participara en la gala Cine por la Paz, que se celebra tradicionalmente al margen de la Berlinale.