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Martes, 14 de febrero de 2006
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ATHLETIC
La paradoja de San Mamés
El rendido apoyo de la afición contrasta con las insólitas penurias del Athletic en su estadio, donde sólo ha ganado 3 partidos de 11 y golea casi tres veces menos que la pasada campaña
DESESPERACIÓN. Aritz Aduriz lamenta una ocasión fallada el pasado sábado en el partido ante el Real Madrid. / FERNANDO GÓMEZ
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Una de las razones que explican la triste condición de vicecolista del Athletic tiene que ver con su pobrísima cosecha de puntos en casa. Las cifras de los rojiblancos en San Mamés esta temporada no pueden ser más deprimentes: 3 victorias, 3 empates y 5 derrotas. Casi la mitad, pues, de los encuentros disputados en La Catedral los ha perdido el conjunto bilbaíno, al que ya se le han volatilizado delante de su parroquia 21 puntos, 5 más de los que dejó escapar la pasada temporada en todo el campeonato. Sin duda, se trata de algo insólito en un club que, durante 108 años, ha tenido en el abrigo de sus aficionados una de sus bazas fundamentales a la hora de competir. De hecho, el Athletic es el club de Primera que más diferencia presenta entre los puntos sumados como anfitrión y los conquistados como visitante. Vamos, que San Mamés ha sido siempre un factor clave -diferencial, podría decirse- para este equipo.

¿Qué está fallando esta temporada para que los rojiblancos sean el quinto peor equipo como local? Desde luego, no la afición, que está respondiendo en todos los partidos con un grado de fidelidad, comprensión y paciencia que sólo puede calificarse de espectacular. Y es que, ante la vivencia de una situación desconocida como la actual, la grada de San Mamés no lo ha dudado un segundo: se ha puesto las pinturas de guerra y ha decidido convertirse en un ejército de salvación. Que no se diga que, en los malos momentos, cuando más nos necesitaban, no estuvimos con los chavales. Esta es la idea.

El peor porcentaje

De este modo, surge la deprimente paradoja de que, coincidiendo con el apoyo más ferviente y unánime en muchos años, el equipo está obteniendo los peores resultados. Si uno repasa las estadísticas del Athletic y las compara con las de campañas anteriores no tarda en constatar algo evidente: que el equipo se ha quedado sin gol en su estadio. Sólo ha marcado 10 en 11 partidos, el peor porcentaje de su historia. En las últimas nueve temporadas -ver cuadro adjunto-, la media de goles marcados por el equipo en casa a estas alturas de competición ha sido de 20. Exactamente, de 19,8. El doble, vamos. La pasada campaña, por apuntar otro dato ilustrativo, la diferencia era aún mayor. Cumplida la jornada 23, el Athletic llevaba 26 goles en casa. Casi el triple que ahora. Sólo Ismael Urzaiz había marcado ya tantos como todos los que ha podido celebrar el equipo delante de su público en lo que va de Liga.

Si a estos datos se le une otro que a algunos les parecerá sorprendente -el de que el Athletic ha encajado con José Luis Mendilibar y luego con Javier Clemente cuatro goles menos en San Mamés que el pasado ejercicio (15 frente a 11)- hay una conclusión que resulta inevitable. Dicho de un modo sencillo: las endiabladas angustias que está padeciendo el conjunto rojiblanco no se deben a sus archiconocidos padecimientos defensivos, que en realidad son prácticamente los mismos que en años anteriores (ver cuadro) o incluso menores, como nos decía la estadística de los goles encajados en casa. Se deben, sencillamente, a que el Athletic está teniendo un problema letal donde antes tenía una solución vivificante; es decir, está convirtiendo la mayor de sus virtudes -un gran poder realizador en su campo- en el peor de sus defectos.

Sin bandas

¿Por qué? Hay varias razones que ayudan a explicar esta transformación tan negativa. Una de ellas, de sobra conocida, es la pérdida de Asier del Horno y Ezquerro, dos futbolistas que aportaban al equipo profundidad y goles. Como se ha demostrado, ninguno de ellos tenía sustituto, aunque quizás Aduriz pueda hacer olvidar al riojano. Al de Gallarta, en cambio, nadie podrá hacerle olvidar porque no hay un jugador de sus características. Y bien que echa de menos el Athletic, sobre todo en su campo, un lateral izquierdo que recorra su banda y tenga llegada. De hecho, uno de los lastres que está teniendo el equipo es la escasísima aportación ofensiva de sus laterales, que rezan un avemaría cada vez que traspasan el centro del campo.

Otra razón para la sequía de goles en San Mamés es el nuevo ideario del equipo. En la tesitura de apuntalar la defensa o potenciar el ataque, Clemente ha optado siempre por lo primero, independientemente del rival. De este modo, el equipo ha acabado echando de menos una apuesta más atrevida y añorando los viejos tiempos, cuando salían a San Mamés con valentía e inteligencia, convencidos de sus fuerzas y de su poder. De su fútbol. Por otro lado, tampoco puede desdeñarse como factor negativo la poca continuidad que han tenido algunos de los goleadores más reputados del equipo. Si a todo lo dicho se une la ansiedad reinante, que ya nubla hasta a los más lúcidos, comienza a entenderse esta falta de gol que está consumiendo al Athletic.



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