Miles de vitorianos sienten en sus carnes, a razón de cuatro y cinco veces al año, lo complicado que resulta ser agraciado con un piso de protección oficial en un sorteo institucional.Y buena parte de ellos conoce, también de primera mano, las dificultades que plantea el mercado libre. Por escaso y por caro con mayúsculas. Tanto es así que la promoción privada sólo ofrece hoy en la ciudad unas 340 casas -alrededor de 40 son chalés adosados- a un precio medio que escala ya hasta los 335.000 euros; 350.000 si se adquiere el garaje. Esto es, algo más de 58,2 millones de las antiguas pesetas.