La Oficina Comercial de la Embajada española en la capital libanesa sufrió el domingo la rotura de varios cristales en los disturbios protagonizados por manifestantes que habían atacado la Legación de Dinamarca. Según manifestaron ayer fuentes de la oficina, los únicos daños se redujeron a la rotura de cristales, en un día en el que estas dependencias, como las demás embajadas en general, estaban vacías por ser festivo.
En previsión de posibles desórdenes, responsables españoles habían decidido sacar del edificio el emblema y las placas identificativas, para dificultar su reconocimiento.
Mientras, el director general de la Policía, Víctor García Hidalgo, manifestó ayer que las embajadas y legaciones de España en los países islámicos se mantienen en «alerta máxima», una situación, aseguró, ya activada antes de la crisis desatada por las caricaturas de Mahoma.
En máxima alerta
«Lógicamente, la protección de nuestras legaciones en estos países siempre ha estado a un nivel alto, de alerta máxima, por lo que resulta muy difícil aumentarla», señaló el director general al ser preguntado sobre si el Gobierno había dado instrucciones para reforzar esta seguridad ante las reacciones violentas por las viñetas.
El titular del Interior, José Antonio Alonso, ratificó ayer durante su visita a Gran Canaria que las embajadas españolas «no han tenido problemas». Respecto a las representaciones extranjeras en España, el ministro explicó que se está mejorando la seguridad, «a través de una red de avisos específicos» y en coordinación con Exteriores. Ayer también se supo que las banderas de España y de otros países europeos fueron quemadas por manifestantes en la ciudad iraquí de Kut.